El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

El optimismo en Francisco de Paula Gonzales Vigil Yañez

En medio de la potencia de su juventud, Francisco de Paula Gonzales Vigil Yáñez despierta a los albores de la instauración de la República. En medio de las pugnas de poder que existían, entonces, entre los peruanos reaccionarios, los absolutistas, los enemigos de la Constitución de Cádiz, los peruanos desesperados, partidarios de la independencia inmediata, los que pensaron en formas conciliadoras, como un gobierno de tipo Monárquico Constitucional. La comprensión de lo que nos estaba sucediendo como nación lo hizo involucrarse con las iniciativas que existían entre los círculos patrióticos y las escuelas masónicas donde el tema era, ¿Cómo consolidar una visión de una Republica liberal, frente a lo que entonces, eran las circunstancias trágicas del Perú real? En Lima, a un flotaba en el ambiente los “chismes” y los entredichos que se pudieron haber dado en el encuentro que tuvieron Don José de San Martín y Simón Bolívar ¿Conversaron sobre la forma de gobierno más conveniente para la reciente nación? Nunca trascendió nada de ese encuentro, Bolívar terminó diciendo: “Estos países caerán infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para pasar después a la de los tiranuelos casi imperceptibles, de todos los colores y razas, devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad”. San Martín dimitió.
Vigil forjó su estirpe como libertario frente a esa adversidad, sabía, “El que sostiene la causa de la libertad, defiende la del género humano y es por eso, ciudadano de todos los pueblos”. ¿A qué apuntó aquella voluntad patriótica en Vigil, que afectó toda su ánima a punto de sacudir su conciencia al comprender los que significaría su revolución liberal en ese Perú? La proyección de sus premoniciones le mostraba todas las posibilidades que se vislumbraba para esa nación, asumió la humildad y potencia de un patricio constitucional para luchar por la institucionalización del nuevo estado. Eso explica su entusiasmo por ser partícipe de todo lo que comprendía la convergencia de los principios que fundamentaba la independencia del Perú.
¿En razón de que vivencias de sí mismo, Vigil cuestiona todas esas certezas de su fe, llegando a huir de los claustros del obispo un día antes de recibirse como sacerdote? ¿Para aplacar que potencia tuvo Vigil que constituirse como un espíritu dispuesto a trabajar por esos valores que conformaban los fundamentos de la independencia, a pesar de todas las circunstancias negativas que sacudían la instauración de la República liberal? ¿Hubo acaso arrebatos descabellados, arbitrarios en aquellos tiempos contra aquellas voluntades como la de Vigil, por consolidad una Republica Liberal que floreciera y donde “el alma ciudadana desbordara de vida y prosperidad”? En lo que se refiere al impulso de su voluntad por comprender el destino de su existencia y su gratitud para con estas tierras. Vigil fue elegido diputado por Tacna, al Congreso General de la República en 1826, en conciencia de valores que prevalecían en su juventud, nos confiesa en sus apuntes: “Dejé mi libertad mi razón, este inapreciable don de Dios, pensé y vi, medité, me desengañe, y no quise apagar la luz que a muchos serviría”. Afirmaba que, si no tuvo la gloria de añadir sus energías a los padres de la patria para el logro de la independencia, fue en pos de la huella dejada por estos con el objeto de contribuir de algún modo a la conformación de un régimen liberal del que ellos eran fundamento. Es decir, preservar, sostener y consolidar el Estado laico, la República liberal frente a las pretensiones e influencias de la Curia Romana, sabía del alto peligro que significaba ello.
¿Visiones y alucinaciones de una patria con la imposibilidad de trasmitían a comunidades enteras, a asambleas enteras reunidas lo que estaba sucediendo en el Perú? ¿Y si ocurriera que Vigil tuvo, precisamente en medio de la riqueza de esa juventud, la voluntad de lo trágico, de revelarse contra el pesimismo que cundía? ¿Qué fue justo esa mente vehemente del presbítero Vigil, que defendió la independencia del Estado laico, comparándonos con la prosperidad que existía en las Colonias Americanas? ¿Y que, fue precisamente en los tiempos de su máxima lucidez, esa potencia que se volcó en contra de las pretensiones de la Curia Romana, y ser dos veces excomulgado a consecuencias de sus intempestivas? ¿Y sí lo fundamental fuera la relación de Vigil con el desencanto patriotico, con su grado de sensibilidad? ¿A despecho de todas las “ideas modernas”, ideas falsas, qué significa para Vigil, vista con la óptica de la vida, la “moral católica”?.

Comentarios de Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *