El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

La moral sobre el derecho

Debido a nuestras particulares condiciones históricas, la confusión y subordinación explícita e implícita del derecho a la moral tradicional es factor fundamental que impide o dificulta la modernización coherente del sistema jurídico peruano y, en consecuencia, de la sociedad peruana en su conjunto. La vinculación (o desvinculación) entre derecho y moral no es el problema central aquí, aunque sea necesario abordarlo. Lo que se discute, lo que se critica, es la subordinación del derecho a la moral tradicional o moral establecida, o moral positiva, mayoritaria en el Perú (“positiva” no quiere decir aquí contrario a negativa, sino que existe efectivamente, de verdad, en el mismo sentido que “derecho positivo”, que no es solo derecho escrito).

Y nadie dice nada al respecto porque hay consenso social y oficial en que eso es correcto o normal. Por eso, cuando hay colisión, se prefiere la moral tradicional a los valores jurídicos modernos, republicanos y democráticos. Estos son incompatibles con aquellos, como se puede constatar o demostrar. Los valores modernos son casi una sofisticación en realidades como la nuestra, donde nunca se han aclimatado y aún son extraños.

Estado republicano supone sociedad civil republicana. Y no es el caso. Esa contradicción bloquea la fuga del tercermundismo, manteniéndonos eternamente entre los países “en vías de desarrollo”, como eufemistamente se dice (es decir, sin desarrollo aún o, más crudamente, subdesarrollados). Promover la discusión pública, la reflexión y la investigación en este asunto poco tratado académica y extra académicamente, no puede ser socialmente perjudicial sino todo lo contrario. No se trata de imponer una posición y ni siquiera persuadir al lector con nuestras razones, o sinrazones, sino promover la mayor calidad y riqueza de las ideas y argumentos de todos provocando la discusión, expresando con franqueza y claridad el propio punto de vista.

Sería una necedad y un fuerte inconveniente tocar estos problemas sino los creyéramos tan decisivos, si lo hiciéramos con la absurda intención de generar el disgusto de quienes no están de acuerdo con nuestros planteamientos, como algunos parecen creer. Si lo mencionamos es porque nuestra posición, aún con antecedentes regionales puede parecer extremada, irreverente, impía, negativa o fatalista, etc., a oídos de la mayoría. Y puede serlo. Pero hemos creído que los deberes en este caso son los de sinceridad y claridad para provocar la discusión. No importa quien tenga razón, lo que importan son los medios para enriquecer la discusión y la discusión misma. Los beneficiarios son los terceros que no entran en la discusión pero lo escuchan o leen.

En la práctica jurídica peruana se subordina el derecho a la moral y hay variadas expresiones de esta subordinación. Y el cardenal y autoridades eclesiásticas se la pasan interviniendo y opinando en asuntos jurídicos, asuntos de Estado, directamente políticos, cuando solo deberían opinar en asuntos eclesiásticos. La mayoría ignora u olvida que la idea de República empieza por la separación de dichos asuntos: es su rasgo fundamental. Pero en el Perú eso no existe. La mayoría piensa y siente como el cardenal. El Rector de una universidad regional dejó muy claro esto al inaugurar un año académico: “La moral está por encima del Derecho”, lo cual supone una visión tomista o pre moderna del derecho.

La idea de una sola moral sólo es válida desde el punto de vista de la moral judeo cristiana adoptada y administrada por la Iglesia, pero no desde el punto de vista del derecho, desde el punto de vista jurídico, que ahora quiere decir desde el punto de vista democrático-republicano. Este punto de vista soberano importa a todos los peruanos y no solo a un grupo, aun mayoritario. No hay socialmente ningún orden superior al orden jurídico, si somos una democracia republicana. Toda persona, toda institución, cuando interactúa con otras, tienen el deber de respetar y preferir la Constitución y las leyes, si no son compatibles con sus normas y principios particulares o privados.

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