El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Cristina Fuentes. La magia de la palabra desnuda.

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Es la directora para América latina del Hay Festival que, en breve, habrá pasado como un huracán por Arequipa, trayendo la imaginación al poder de todos los que de alguna manera participan de este maravilloso encuentro de ideas, procesos de creación, libros, poesía, teatro, de sueños y ahora esperanzas. Corriendo de un lado para el otro logramos encontrarla y conversar un poco.

¿Por qué haces esto?

Yo vengo del sector empresarial, soy master en gestión cultural y esto  fue la forma de juntar mis dos grandes pasiones que son la creación de proyectos. Me encanta crear algo de la nada y unirlo a ese amor la literatura y a los libros. Es pasión y preparación.

¿Eras una niña que leía?

Eso es, crecí en Madrid con una familia clase media normal, una abuela lectora. De pequeña quería ser escritora de verdad, igual lo que soy es una escritora frustrada, la verdad es que fue una infancia muy feliz y luego desde el año 97 vivo en Inglaterra donde hice gestión, trabaje en una empresa que hacia lobby para que el sector privado se interesara en la cultura, como montar proyectos, para que fueran financiables. Conocí a Peter Florence que es el director del festival, me propuso montar el de Cartagena de indias y nada, doce años después estamos aquí en Arequipa.

¿Cómo una empresa privada asume la Cultura como una forma de trabajo?

Realmente yo creo que en Perú las empresas entienden el concepto de apoyo a la cultura, lo entienden, pero todavía utilizan pocos recursos, son nuevos en el tema, pero creo que se está logrando. Lo interesante es que la cultura logre una financiación múltiple, con una economía mixta los proyectos son más independientes, con dinero público, con dinero privado, y con dinero individual como cobrar entrada o buscar apoyos directos es importante. Con estos elementos se logra algo que valga la pena

¿Qué tal Arequipa?

Realmente tiene un marco cultural, arquitectónico único, pero lo que más me encanta es la Arequipa contemporánea, los jóvenes. Me quedé muy emocionada el año pasado viendo la reacción de la gente, fue muy bonito ver en los recintos  la gente compartiendo charlas, se logró un buen ambiente Hay festival.

¿Qué te da el festival?

Llevo 14 años en esto, monté el de Cartagena de Indias que ya tiene 12 años y en México. Hacemos  proyectos en todas partes del mundo, en Beirut hicimos un par de años el hay festival. Yo creo que soy afortunada, tengo un trabajo fabuloso, como te comentaba antes, me emociona  de la nada crear algo. Hace dos años aquí no había un Hay festival, y hoy hay tanta gente que se  siente parte de este festival que tiene corazón y alma arequipeña. Me encanta mezclar la gente, escritores que conocen un nuevo país, los escritores que conocen la riqueza cultural de sus colegas, de su  propio país. Es muy placentero sentar a dos personas a que conversen y crear una magia,  la conversación es uno de los mejores espectáculos que hay. En el teatro que a ti te gusta mucho, es algo que tu prácticas, cada noche es parecida, tiene su magia, pero una charla es totalmente circunstancial, espontánea y no se puede repetir. Tú estás sentado con un moderador que no conoces, que es peruano, y tiene preguntas  de un contexto diferente, luego el público te hace otras preguntas, es irrepetible, es la magia de la palabra desnuda.

A mí me gusta que en una sociedad desesperada por resultados, se hable de los procesos creativos.

Son totales, son semillitas que luego continúan. Tuvimos una charla maravillosa en el Hay de Cartagena, que fue de Mario Vargas Llosa con Julián Barnes, sobre Flaubert, que es un escritor que los dos aman. Fue estupenda y lo curioso es que esa misma charla la tuvieron hace veinte años en el festival de Gales y fue tan diferente sobre su cariño por ese escritor, porque cada conversación es un proceso mental interesante también.

¿Cómo escoges a los participantes?

Eso es una  curaduría que hacemos, trabajamos muy de la mano con los editores, no somos un festival de novedades, nos interesa la mezcla, autores con novelas nuevas, otros con experiencia, temáticas interesantes, porque es un balance que debemos crear.

¿Y el futuro?

Queremos estar en Arequipa por mucho tiempo, porque lo que hace que un festival deje un legado es la continuidad, que se haga cada año, que la gente venga, que se creen proyectos nuevos. Por ejemplo en Colombia tenemos el Hay festivalito comunitario, con niños y niñas, hacemos motivación lectora, concursos, con el ministerios de educación donde postulan 40,000 niños del país, que luego vienen al festival. Los jurados son escritores invitados, iniciativas que nacen partir del festival, es un catalizador de otras propuestas.

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