El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

“Arriba hay algunos que manejan todo”

Hay políticos que creen haber nacido para gobernar. Se creen dotados de una clarividencia, de una energía, de una simpatía sobrehumanas y que, por tanto, merecen no sólo el reconocimiento público, sino también que se hagan excepciones para ellos (por ejemplo, tener escolta o no detenerse ante lo que manda la ley). Los aspirantes a caudillos creen todo eso, pero con menos convicción y por eso a cada rato se les ve el fustán (o el plagio, la coima o su falta de preparación en asuntos de Estado). Para ellos es natural tener adulones o el derecho a entrevistas condescendientes. Los políticos (y también los artistas, valgan verdades) se creen parte de una raza distinta, vencedores, excepcionales fenómenos del siglo. Miran por encima del hombro a sus críticos y se permiten ignorarlos.

En las últimas semanas el grado de confrontación entre los que tienen grandes cuotas de poder ha ido aumentando, y ha escalado hasta la crispación, lo que no deja de sorprender y suena absurdo, vistas las coincidencias de fondo que ostentan.  Mílitantes y publicistas, ideólogos y simples seguidores se han enfrascado en una guerra de trincheras que no deja gorrión con cabeza,  alimentados por una pasión que los hace levitar, es decir, dejar de pisar tierra, tal vez porque no tienen que trabajar duro para sobrevivir. Pareciera que el resultado electoral de junio fue solo una pausa y el actual gobierno fuera el interregno que anuncia el choque de fuerzas mayores.

Hemos sido notificados (ver la revista Somos del 17/12/2016) que el presidente (y al parecer la aspirante) no lee a críticos ni a politólogos. En esto ha seguido a su predecesor, pero también a su maestro, el Arquitecto, quien solía tirar al tacho de basura las cartas que le escribían gentes de buena voluntad de todo el mundo preocupados por los desaparecidos a manos de las Fuerzas Armadas, ocurridas  durante su segundo gobierno.

El que esto escribe sólo quiere dar cuenta que en estas semanas en que han triunfado los maximalistas y tremendistas, ha descubierto el esfuerzo de un grupo de benefactores que ha decidido poner al alcance de todos, la mejor poesía.[1] “Góngora pal campesino” fue una consigna de lucha que ha tiempo lanzó el insigne escritor Víctor Hurtado, y hubiera sido interesante que en la coyuntura presente los preocupados por mejorar la calidad de la educación hubieran propuesto cómo es mejor para el cuerpo y el alma una dosis de buena poesía que, digamos, un Manual del Lobbysta Exitoso.

Y en esa exploración entre los textos de nuestros poetas leídos por peruanos y extranjeros conocidos porque desarrollan otras actividades, he encontrado dos que me hablan sobre el intenso presente. El primero, del amauta Carlos Germán Belli, nos habla de los peruanitos que para protegerse han cavado un hueco hondo donde vivir (una figura, sin duda de los cerros donde habitan) “porque arriba todo tiene dueño”… “y optamos por hundirnos/ más abajo que nunca/ lejos, muy lejos de los jefes… porque arriba/ hay algunos que manejan todo,/ que escriben, que cantan, que bailan,/ que hablan hermosamente,/ y nosotros, rojos de vergüenza,/ tan sólo deseamos desaparecer/ en pedacitititos”. Sí he pensado en ellos mientras algunos batallaban contra los bypasses del alcalde y no se acordaban de los puentes peatonales que necesitan quienes viven en los cerros de la Carretera Central, donde al cruzarla, corren el riesgo de ser despedazados.

El segundo es uno de Luis Hernández llamado “El bosque de los huesos” escrito en los años 60 y que, sin embargo, parece describir la actualidad de la burguesía y sus altos funcionarios encerrados en Paracas mientras había incendios sociales en Juliaca, Andahuaylas, Saramurillo, por mencionar sólo los casos que a duras penas llegaron a la televisión. “Jardineros sumisos y las viejas:/ sibilinas amantes de los pobres,/ muy proclives a hablar de cardenales/… Mi país es letreros de cine, gladiadores”

En fin, ya que los gobernantes y sus críticos no leen a los politólogos, que al menos lean a los poetas, para enterarse de lo que va pasando.

 

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