El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

YOUTH, teatro joven, teatro necesario

Asisto a una puesta en escena. Actores y actrices muy jóvenes, casi sin ninguna experiencia, no lo hacen mal. La obra comienza con un pequeño concierto de jazz. El espacio es una casa adaptada como teatro, donde caminamos con el público por los diversos espacios. YOUTH es la historia de Mandala. Ella es una mochilera que invita a sus amigos a una fiesta de Año Nuevo, en una casa donde ocurren cosas extrañas. Es la historia, perdurable, de los jóvenes que aspiran al amor, que descubran sus más íntimos secretos y que viven también historias familiares intrigantes. Puede ser un sueño o pesadilla, quiere que viajemos con ella, que caminemos por los caminos que hizo, que nuestra imaginación nos lleve por su mundo. Quiere compartir para comprender.

Todo me envuelve: los dibujos en la pared, las fotos, los cuadros, las frases, el estilo de las escenografías, las telarañas de hilos, el color, las luces, los diseños de Michel Gobo. Entonces me dejo llevar.

Caminamos por una casa convertida en teatro. Cada espacio con una historia diferente, chocante, problemas juveniles, sexo, dudas, peleas con los padres, familias que se parten, abuelos que mueren y dejan el vacío profundo del silencio, sueños. Una chica que intenta seducir a un muchacho que duda sobre su identidad. El primer beso no de una mujer sino de un hombre hacia otro hombre.

Una bailarina de ballet, un bello performer, me están contando sus vidas, sus problemas, es una forma de dramaturgia joven, distinta. Entonces, por consecuencia, pienso en las razones por las que llegue al mundo maravilloso del teatro.

Era joven y recién salido de la escuela de teatro de la Universidad Católica en Lima. Vivía en un barrio popular, había aprendido a hacer obras clásicas: Moliere, Shakespeare, Vargas Llosa, Beckett. Pero no sentía que me representaban, que eran mis historias, que era mi realidad. Quería hacer  un teatro distinto, no interpretar lo que otros habían escrito sobre los pobres, los pobladores del círculo de la miseria que rodeaba la ciudad, sino crear un grupo profesional en un barrio popular, hablar de nosotros mismos. Una idea loca según los críticos más duros de la época, porque estábamos rompiendo con años de dominación cultural. Así fue como nació el Taller de Tatro del Centro de Comunicación Popular de Villa el Salvador, una experiencia que a pesar de las dificultades, las carencias, las necesidades, sería fundamental por su aporte desde lo popular a una nueva dramaturgia. Con su propia forma de contar historias, generó una propuesta estética y política de compromiso, aplicando el teatro no solo como arte en sí mismo, sino también como instrumento de educación, capacitación y expresión de un sector social que nunca había sido protagonista: los pobres, la gente del barrio, los dirigentes, las señoras de los comedores populares, los vecinos, los jóvenes, los niños y las niñas. Personajes que suben a escena con el TTCCPVES y que, en la dinámica de creación de una nueva cultura en una Lima cambiante, se harán protagonistas y nunca más dejarán de serlo. El proceso de formación de este grupo convirtió a cada actor y actriz en un intelectual orgánico creador,  que además de ser artista, reunía una serie de valores a compartir en la vida diaria colectiva e individual. Era también la búsqueda de una mejor persona. Memoria, identidad y ciudadanía se convirtieron en el eje de la vida de los participantes. De ese colectivo primigenio de creadores teatrales surgieron luego los líderes de otros grupos que han continuado trabajando en la comunidad.

Fue una  forma nueva de hacer teatro que tenía como objetivo crear  una dramaturgia a partir de técnicas e ideas concretas de un sector determinado de la población. Aquel que no tenía acceso a los medios de comunicación, de educación, de cultura oficial, o a medios económicos y políticos de representación. Excluidos que viven y producen en una sociedad racista, sexista y clasista, que como respuesta generan colectivos, grupos o comunidades de artistas que, a su vez, crean espectáculos, obras de teatro, pasacalles, música, danza, artes plásticas y artes escénicas, como parte del gran conglomerado de la cultura viva comunitaria. YOUTH es una obra de teatro que pertenece a esta cultura, a una nueva dramaturgia colectiva, a una experiencia joven de actuación, de dirección, de propuesta que nos lleva por mundos distintos, por problemas que no conocemos, en una realidad joven, con la frescura de actores y actrices que comienzan, que quieren contarnos por convicción, no por ego, una historia. Son atrevidos, son consecuentes con su propuesta, son distintos y eso los hace maravillosos, espero que rompan con la anquilosada manera del teatro, del ego y que como jóvenes les corresponda hacer su espacio en esta maravillosa aventura del teatro necesario. No fue solo una experiencia de ver teatro, YOUTH fue una manera de recordarme por qué lo hago. Y eso siempre será vital.

 

Comentarios de Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *