El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Baja Aprobación

La aprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski  (PPK) nuevamente cayó, esta descendió aproximadamente 6 puntos en relación a diciembre y se ubicó en  alrededor de 43% en enero, según recientes estudios de opinión. Por consecuencia su aprobación ha descendido, en menos de un mes, de 53% a 43%. Asimismo, el rechazo ciudadano subió a 48%, diez puntos más de lo que tenía en diciembre. Hay una decepción en la lucha contra la delincuencia y que se refleja en un 58%. Otro aspecto que le ha jugado en contra es el poco interés que este gobierno le ha puesto a la lucha contra la corrupción, que también queda registrado con un 55% en estas mediciones de popularidad. Sin duda la crisis y el desgaste son muy prematuros; pero ¿A qué se debe este descenso? Atención que el año pasado, la difícil coyuntura política  para el actual gobierno estuvo marcada por el escándalo del ex asesor Carlos Moreno, los cuestionamientos a otros miembros de su entorno y la muerte de un manifestante durante las protestas contra el proyecto de Las Bambas. En este 2017, el escándalo Odebrecht, las recientes manifestaciones en Puente Piedra  así como la suba de algunos alimentos de primera necesidad, han terminado impactando  negativamente en la valoración que tienen los peruanos frente a la gestión del mandatario. Para la mayoría de analistas,  la falta de cuadros políticos y técnicos, sumado a la inexistencia de un partido que respalde al presidente le están pasando factura.  Sin embargo, esta baja aprobación del Gobierno podría ser también más estructural, siendo resultado de una crisis de credibilidad en general que vienen de hace años. Lo cierto es que hasta el momento la población percibe  a la gestión del presidente  Kuczynski como un gobierno débil, sin capacidad de respuesta. Cuidado que esta caída libre de la  aprobación presidencial es peligroso para la democracia y la gobernabilidad del país. Es evidente  que, más allá de esta  coyuntura complicada,  existen problemas en la estrategia asumida por el Ejecutivo para vincularse con la población y por tanto para legitimarse frente a esta, especialmente con los sectores más  populares. Una gestión de ancha base con mayor transparencia e inclusión podría ser la estrategia de aquí en adelante.

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