El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Contra la impunidad

Plantón por los abusos sin castigo del sodalicio

Aquel día de enero, mientras algunas fuerzas conservadoras preparaban el lanzamiento de su campaña en contra de la aplicación de una currícula escolar más abierta e inclusiva, un grupo de jóvenes indignados por una decisión fiscal que consagraba los abusos, tomó la plaza y los alrededores del arzobispado y se solidarizó, a gritos, con un hombre que aún es víctima de la injusticia.

Se trata de Héctor Guillén Tamayo y su solitaria pelea de 15 años contra un poderoso movimiento, hoy  descubierto en toda su maligna dimensión, entre otros factores, gracias a la lucha de este padre de amor  infinito. El Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) le arrebató con engaños a su hijo mayor, Franz, quien fue  captado desde que era un estudiante del Colegio Max Uhle y lo sometió al ya explicado por el periodista Pedro Salinas, “lavado de cerebro” usual, poniéndolo, en principio, en contra de sus padres.

UN FINAL FELIZ
Como suele ocurrir en sociedades tradicionales como la arequipeña, el peso e influencia de la Iglesia Católica lo convirtió en un apestado, a pesar de su prestigio profesional. El aparato represor, a cuyo servicio suelen estar las autoridades y los poderes económico y social, silenciaron su dramática denuncia: se llevaron a su hijo desde que era menor de edad, lo sacaron del país, le prohibieron comunicación con
el exterior, y lo instaron a escribir cartas durísimas donde rompía con su propio…

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