El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

El río se llevó mi casa, mis cosas, mi vida…

Imagínese que un día en medio de una de estas lluvias intensas con rayos y truenos, de pronto comienza a llegar mucha agua por la vereda de su casa, luego todo se va transformando en un lodazal que crece y crece, entonces su padre lo toma del brazo y lo obliga a salir corriendo del lugar, gritando, con el ruido de un tren que pasa, el de la inundación; lo arranca de su casa, dejando todo lo que usted consideraba sus tesoros, juguetes, libros de la escuela, cuadernos, el uniforme, el perrito, y corre y corre y corre porque el huaico se lleva todo. Entonces, unos minutos después, usted se da vuelta y mira el lugar donde estaba su casa y no hay nada de nada, solo queda un espacio vacío, un hueco o un lugar donde el lodo ha invadido todo.

¿Cómo se puede sentir una niña o un niño que viven los efectos de una inundación?

“Las consecuencias no se ven de inmediato o de manera visual, sino que al pasar el tiempo surgirán las secuelas, por lo que hay que observar a los niños y darle información que pueda comprender” dice Laura Magdalena Rodríguez Juárez. Psicóloga. Las consecuencias de vivir una inundación pueden ser trastornos leves como la angustia, que es un síntoma de estrés postraumático: el miedo que suceda otra vez y pensar en cómo salir de dicho problema; y otros más severos como podrían ser fobias incontrolables al agua, es decir, temor en general al agua. Entre los síntomas más comunes que presentan los niños afectados están el bajo rendimiento escolar, retraimiento, poca sociabilidad y mala conducta.

“Los traumas no sólo se dan por la convivencia con el agua sino por todo el proceso que se vive; es decir, su vida en los campamentos, ver sus cosas perdidas, dicho proceso también tiene repercusiones”. La especialista precisó que “en algunos casos extremos, como el ver su casa inundada o si se presentó algún otro problema como estar a punto de ahogarse o quedar atrapado, son vivencia impactantes que podrían repercutir hasta en la edad adulta”.

El juego, así como algunas técnicas artísticas como el dibujo, el cuentacuentos, la escenificación, sirven como herramientas para permitir “que los niños se abran, dejen ver qué pasa por su cabeza” y exterioricen sus emociones, trastocadas después de que el río irrumpiera en sus casas. La experiencia vivida implica un trastorno psicológico para los niños. No es normal tener que salir de sus casas, mudarse con gente a la que no conocen, estar lejos de sus amigos, adaptarse a una situación nueva que a veces no entienden”. En algunos casos, los chicos se encuentran “decaídos” o buscando un mayor afecto, y en otros recurren a un mal comportamiento como forma de “pedir auxilio” para enfrentar el momento difícil.

El nuevo entorno fuerza a los chicos a madurar más rápidamente y asumir comportamientos impropios de su edad, como por ejemplo en el caso de las niñas que asumen el cuidado de sus hermanos menores en ausencia de las madres.

LOS EFECTOS

  • Bajo rendimiento escolar
  • Mal comportamiento
  • Aislamiento
  • Fobia al agua
  • Temor de regresar a su casa
  • Angustia
  • Miedo de que suceda otra vez
  • Retraimiento
  • Poca sociabilidad

Después del terremoto que destruyó Pisco y una vez organizada la recuperación de la ciudad, llegamos con un grupo de teatreros a un barrio de la periferia, comenzamos a jugar con los niños y niñas, a pintar con crayolas, a hacer dinámicas de grupo, a inventar canciones, organizamos talleres. Sabía que estábamos ayudando, ya había trabajado con niños y niñas victimas de guerra; actuar, jugar, cantar, bailar, dibujar, escribir, contar historias, inventar, los ayudaba a procesar el trauma, a darle sentidos y especialmente una vez asumido, olvidar y pasar a otra cosa.

Por eso es importante ahora que los grupos de artes escénicas, teatro, danza, circo, puedan organizar caravanas de alegría, de espectáculos y talleres para los miles de niños y niñas damnificados por la inundaciones que están sucediendo en todo el país. Ellos nos necesitan, no solamente para llevar alimentos, abrigo, sino también para ayudarlos a recuperar la esperanza, la alegría, los sueños.

En estos días se celebra el día mundial del teatro. Los grupos organizan eventos, premiaciones, encuentros y pasacalles. También es el tiempo de organizar este tipo de actividades, vamos a las zonas donde ha habido problemas, ayudemos a miles de niños y niñas a recuperarse de los traumas que se van causando por la falta de previsión, la desorganización y la desmedida ambición de los adultos que causan el cambio climático tan rápido y violento.

El arte puede curar, ayudemos.

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