El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Violencia que a todos nos afecta

 

A fines de los años ochenta del siglo pasado, estuvo por una breve temporada en Arequipa el poeta Daniel Mathews. Lo conocimos recorriendo la ciudad y buscando conversar con otros escritores y artistas con mucho entusiasmo. Hablaba de Luchito Hernández, lo recitaba de memoria y contaba que había encontrado un artículo suyo de carácter científico, sobre medicina, que para los biógrafos y estudiosos de su obra era prácticamente desconocido. Lo reencontramos en Lima poco tiempo después, a raíz de la publicación de un libro suyo y compartimos largas conversaciones nocturnas recorriendo bares y antros, de los que él era experto y asiduo visitante.

Luego conversamos poco, él dictaba talleres y no descuidaba su espíritu activista como promotor y defensor de los derechos humanos. Por los años que lo conocimos hablaba con emoción de su padre, en cuyo recuerdo se mezclaba el orgullo y la pena, pues era un atento estudioso del pensamiento de Mariátegui y había muerto ahogado en el mar tratando de salvar la vida de otras personas. Ahora que la desgracia ha vuelto a tocar su pecho, recuerdo a Daniel Mathews con su enorme sonrisa aflorando desde una barba tupida, que seguramente esconde más de una tristeza.

Él está ahora en Colombia, donde vivía desde hace poco con su compañera Paula Moteverde y una hija de siete años. A principios de este mes, dos hombres en motocicleta atacaron a disparos a su esposa, activista también y dirigente campesina, cuando salía de casa; su hija pequeña estaba en el jardín y la mujer la levantó en brazos para protegerla, la bala que iba dirigida a la madre impactó en la niña, que sirvió de escudo involuntario y la mató. La noticia no pasó de ocupar unas breves líneas en los diarios colombianos, pero trascendió al Perú por tratarse de una tragedia que afectaba a nuestro compatriota. Lo que también trascendió fue la denuncia de que los autores del asesinato eran efectivos paramilitares, del grupo Águilas Negras, que ha asesinado a más de 100 dirigentes.

La violencia que se vive en Colombia, aún a pesar de los grandes esfuerzos de pacificación, esta vez nos afecta a todos, como también nos afecta la violencia que se vive en Venezuela, que ha generado una ola de migración de ciudadanos venezolanos a nuestro país. Estos son solo dos ejemplos de los muchos que hay a lo largo del continente y a través de tantos años. Tenían razón algunos analistas que afirmaban ya hace unos años que lo que une a nuestro continente no es su historia ni el idioma, no es su riqueza natural ni el espíritu de su gente, es la violencia.

En nuestro continente la violencia se manifiesta de muchas maneras a través de otros males como el narcotráfico, la delincuencia común, lo conflictos políticos, la violencia doméstica o de género, la corrupción; todos estos males derivados a su vez de la pobreza o la lucha por el poder. Pero debe ser la violencia desatada por los grupos paramilitares, que se conforman desde los ámbitos del poder gubernamental o de los partidos políticos, la que hace más daño porque sus víctimas son, en su mayoría, inocentes o circunstanciales; y porque sus objetivos van más allá de los asuntos políticos pues lo que buscan es la limpieza de las ideas. A diferencia de los otros tipos de violencia, donde gobernantes y gobernados emprenden acciones para enfrentarla, en el caso de los paramilitares hay muchos silencios cómplices, y eso es lo más difícil de superar.

Sentimos solidaridad con la situación que está pasando el poeta Daniel Mathews, su dolor nos afecta de alguna manera, no solo porque se trata del amigo, sino porque la víctima es una niña inocente que nada ni nadie podrá reparar. Este suceso, lamentablemente, nos hace recordar otros momentos que vivimos en nuestro país, y nos confirma que todos, de una u otra manera, fuimos víctimas de aquella violencia. Nadie se salvó, todos tenemos una historia dramática sobre eso, otra cosa es la indiferencia, la negación, el ansia insana de negar nuestra historia.

 

 

Comentarios de Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *