El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Huelga magisterial. Testimonio de parte

La huelga magisterial lleva ya más de 70 días. Los medios de comunicación han informado y desinformado de manera espectacular sobre todos los temas en juego, el gobierno no da su brazo a torcer, la ministra será interpelada y los maestros y maestras siguen luchando por sus derechos con la solidaridad de buena parte de la sociedad. Quería escribir algo sobre el tema pero pensé que lo mejor sería que una persona involucrada nos diera su opinión y nos ayudara entender lo complicado del asunto. Por eso acudí a la magister Roxana Quispe Huanca, docente del nivel secundario con especialidad en Ciencias Sociales –JEC para que comparta algunas ideas,. La conozco, la he visto preparar sus clases, atravesar la ciudad para enseñar en colegios alejados del centro, llevar buen teatro a sus alumnos y alumnas, convertirse en sicóloga, entrenadora de fútbol, guía turística, organizadora de eventos y varios otras actividades para poder cumplir con el objetivo que ella tiene: educar, ayudar a aprender para lograr mejores ciudadanos y ciudadanas en medio de tantos problemas. Como muchos maestros y maestras, ama su profesión. Y ahora comparte esto con nosotros.

Manos al fuego

La capacidad creadora de los medios

La gran movilización de docentes del país genera entre sus mejores efectos la visibilización de males endémicos: pobreza extrema, baja calidad educativa , deficiente sistema de evaluación, insatisfechas demandas salariales del magisterio, incapacidad de organización con consecuente caudillismo sindical, la gran brecha social entre estudiantes del sector público y privado, MOVADEF, etc .Pero no nos engañemos, tan insólita cobertura es coyuntural y llega al receptor con un discurso y propósito preestablecidos, según la línea periodística que se pretende vender.

Pero ¿por qué creerles a los medios? ¿Por qué evitar el saludable ejercicio crítico del cuestionamiento? Dada la disparidad de fuerzas me permito ofrecer a su opinión descargos que no son ni pretenden siquiera ser objetivos, nacen de la indignación y son testimonio de parte. Le corresponderá a usted contrastar, evaluar y decidir.

Sobre la evaluación  

Hay quienes aún tienen a la clase del profesor Jirafales por única referencia del trabajo que realizamos los docentes, creen que desarrollar una sesión se limita a pararse frente a un grupo de estudiantes a exponerles un cúmulo de información inconexa e impertinente para luego formular preguntas de nivel literal a Pepito y a Juanita. Lo cierto es que para la pedagogía moderna es indispensable (y no suficiente) el dominio disciplinar de la materia que se enseña, sin embargo, el paradigma contemporáneo de la educación no busca en los profesores fuentes de conocimiento (menuda tarea en pleno s. XXI con acceso a información que se actualiza en tiempo real) sino a un eficiente gestor de experiencias y actividades por las que chicos y chicas desarrollen capacidades , habilidades y destrezas que les permitan desenvolverse eficientemente en el ámbito que ellos y ellas elijan para su vida, sean capaces de generar conocimiento , siendo los contenidos (es decir información) únicamente el medio para tal propósito.

El ejemplo más claro de este desconocimiento – y subvaloración -nos lo dio Patricia Del Río al convocar (ya sea en serio o por pura pedantería) a otros profesionales para reemplazar a los docentes en huelga, pues según ella, para lograr aprendizajes en CTA, bueno es un biólogo, tanto como para Matemática un ingeniero. Y es que la didáctica es un don natural que espontáneamente surge al cruzar la puerta del aula.

Entender y aplicar principios científicos, ser crítico de su contexto histórico, empático y tolerante con el otro , proactivo y emprendedor , desarrollar sensibilidad y expresividad artísticas , etc. son apenas parte del perfil ideal de ciudadano que la EBR (Educación Básica Regular) proyecta tener a su culminación ,léase todos los estudiantes que culminaron 5to de secundaria. La consecución de ese ideal le compete a toda la comunidad educativa, a saber: docentes, estudiantes, directivos, familias, autoridades… en resumen: sociedad y Estado.

Se le acusa al profesor (unidad indiferenciable e inescindible) de vago, mediocre, terrorista, indolente ante el riesgo de pérdida del año escolar en perjuicio de los estudiantes, olvidando ventajosamente que al lamentable estado en que se halla la educación contribuyen diversos factores de los que él no tiene -ni puede tener- control absoluto (desnutrición crónica ,violencia familiar, pandillaje, drogadicción, abuso sexual, explotación infantil, delincuencia, disfuncionalidad familiar, corrupción generalizada ,pobreza extrema y un gran etc.) recayendo en la calificación de su desempeño la desidia y el incumplimiento de funciones que le corresponden al Estado , la sociedad y la familia.

Las demandas del magisterio y su representatividad han jugado un rol crucial hasta el momento, pues la segunda ha obstruido la solución de las primeras por no contarse con un sindicato único y sólido. La razón predecible: corrupción dirigencial. En consecuencia, se desconocen a los representantes oficiales del SUTEP y se apoya a nuevos liderazgos regionales que, tras una pugna de poder (más evidente en algunas regiones que en otras), ha culminado por reconocer a Castillo Terrones como líder de facto, aunque sin éxito para encausar las negociaciones a la solución.

La oportunidad más cercana se presentó hace una semana con intervención de congresistas mediadores, con acusación hasta el momento informal de vinculación terrorista de por medio. Irresponsable a todas luces en un contexto de negociación (¿qué se hace negociando con alguien así? si existe tal vínculo ¿por qué no está procesado el ex rondero?)

No se llega a suscribir acuerdos y se rompe el diálogo por razones que merecen mayor análisis del que aquí pueda ofrecer, pero nos detendremos en el punto que fue usado por la prensa como caballo de batalla para desacreditar a la huelga en su motivación y legitimidad: la declaratoria en voz de Castillo Terrones, abiertamente negativa a la evaluación de desempeño con consecuente despido a quienes la desaprueben.

Escandaliza a la opinión pública, pero ¿cómo explicar que se está a favor de la evaluación en general, pero no de ésta en particular? ¿le suena a usted también a una mera excusa para justificar la mediocridad?

A diferencia de lo que muchos creían no es un examen, ésta evaluación califica la actuación del docente en aula, mide por tanto su capacidad de dirección del proceso de aprendizaje que ha de evidenciarse en los estudiantes (aun cuando los portavoces del MINEDU no lo quieran admitir, basta darle lectura a algunos ítems). Y he aquí la madre del cordero:

El problema es su carácter sesgado y la impertinencia del instrumento (rúbricas de desempeño docente). Es absurdo cerrar los ojos a la realidad: para evaluar confiablemente el desempeño docente se deben evaluar también las problemáticas subyacentes, determinar los factores más preponderantes, su grado de influencia en el proceso de aprendizaje de los estudiantes y relacionar sus expectativas de logro con los resultados de planes estratégicos de desarrollo regional. Es necesario compeler a las autoridades y a la ciudadanía al cumplimiento de sus funciones.

Evaluación sí, despidos no

Aunque no compartimos esta postura, sí exigimos la garantía del principio de equidad en la evaluación. El desempeño docente no es resultado únicamente del despliegue de sus habilidades pues también requiere condiciones mínimas de ejecución; para romper el círculo vicioso de subdesarrollo debemos abandonar primero el ideal de maestro sacrificado que hace magia con pocos recursos en los anexos y caseríos del interior del país y no por infravalorar o negar su existencia, sino porque no debe ser así. No está bien que sea así.

Convicciones

Entre las demandas de las plataformas regionales se considera una exigencia unánime: el cumplimiento del Acuerdo Nacional suscrito en el 2002 al respecto del incremento de la inversión del PBI al 6% para el Sector Educación; pero ¡dejémonos de cosas! esto es más que evidente: gran parte de los recursos del Estado se destinan a la corrupción y no hacerse cargo es servirle de muda comparsa a la corrupción.

Los docentes conocemos y padecemos directamente la lamentable situación la educación pública. Sin negar nuestra propia responsabilidad como parte del sistema no aceptamos, sin embargo, la estigmatización ni la injuria. Cierto es que hay colegas para expectorar del magisterio cuyas acciones denigran la profesión e incluso lindan con lo delincuencial, pero en contraparte los hay de la más noble entrega y desprendimiento capaces de llevar su vocación al límite del sacrificio -que lo digan los maestros rurales de escuelas multigrado, de frontera o zona en conflicto- cuyas historias de vida nos reafirman que ésta, siendo una de las menos valoradas, es la más hermosa de las vocaciones.

Dedicado a los y las docentes de la Plaza San Martín

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