El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Chiquitas

La clamorosa ignorancia de las representantes parlamentarias del fujimorismo no tiene límites. Fuera de la abanderada de la escasez de inteligencia, la congresista Karina Beteta, y varias de sus compañeras que han falsificado o trucado sus certificados de secundaria, el nivel de debate o, sería mejor decir, intercambio de insultos con la oposición, es francamente alarmante. ¡Qué hace una persona como Maritza García de presidenta de una comisión que debe velar por los derechos de la Mujer!; y alguien con tan notoria deficiencia de conocimientos como Karina Beteta, ¿presidiendo la comisión de Presupuesto? ¿No confirma esto, acaso, que los puestos en las listas congresales se ofertaron al mejor postor sin ninguna selección de por medio?

Entre los más instruidos de esta bancada figuran, además, personalidades de censurable agresividad como Luis Galarreta, Becerril, Lourdes Alcorta y, ahora, plenamente integrada, Alejandra Aramayo. ¿Quién debe dar cuenta al país de tan deplorable selección? Especialmente ahora que Joaquín Ramírez, quien hizo la selección, está fuera del partido y el Secretario General, José Climper, no se diferencia en mucho de las Betetas en el arte del engaño?

Destruir la institucionalidad, fuente última de la democracia y la civilidad, fue la peor herencia que dejó el patriarca familiar, Alberto Fujimori. Keiko, a pesar de que quiera distanciarse de ese régimen, ha hecho exactamente lo mismo con el Congreso, que hoy usa como arma de presión para sus intereses, frente al gobierno.

A su vez, el presidente Pedro Pablo Kuczynski, aparentemente afectado por cierto grado de senilidad, desecha alegremente los compromisos que hizo con el electorado, alentado por la impunidad con que hicieron lo mismo sus antecesores en el cargo. El indulto a Fujimori, que se comprometió expresamente a no otorgar, es ahora el tema que le quita el sueño y no sabe como concretar. El nombramiento de una comisión de indultos, francamente cómica, refleja su verdadera percepción de la realidad social y política del país. Y es para llorar, por decir lo menos.

En ese clima, el presidente del Congreso, antes furioso opositor a Fujimori, se ha lanzado con todo en contra de la revista Caretas, amparado en una picante columna de La China Tudela. Puede que el humor de Rafo León haya abandonado la sutileza y el ingenio hace un tiempo, pero no es motivo para una censura e intento de acallarla, así como encabezar un boicot publicitario contra la única revista política que tiene el país hace más de 60 años. Primero tendrían que censurar entonces a Los Chistosos, a Carlos Álvarez, a Jorge Benavides,, y a los caricaturista de la prensa. ¡Inadmisible!

¡Manos mal que existen el fútbol y los censos para olvidar todo esto!

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