El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Tiempos de terror, ruido, furia, violencia.

La vitrina de la principal librería de la ciudad tiene en oferta cinco libros sobre Sendero Luminoso y el terror. La historia de sus fundadores, la opinión de historiadores, el análisis de los sociólogos, el tema del terrorismo, sus causas y consecuencias se han puesto en el panorama otra vez.

El elenco de Teatro de la Universidad Católica de Santa María ha puesto en escena la obra “Ruido”, de la dramaturga peruana Mariana de Althaus. Bajo la dirección de Lina Alviz Peñalva, los actores Estefani Vargas, César Nájar, Peggy Araníbar y Mery García nos llevaron de regreso al Perú de los años 80. Recuerdan la época del primer gobierno de Alan García, en medio de apagones, coches bomba, toque de queda, inflación galopante y escasez de productos. La historia se va desarrollando de manera tragicómica, entre seres comunes y corrientes que han aprendido a vivir en medio del caos, el miedo y la violencia.

Un teatro lleno de jóvenes y jóvenas que se reían de aspectos tan raros como inventarse panes con tomate para sobrevivir al hambre, o tomar vino de contrabando pues en esa época era común comprarlo en el famoso Polvos Azules. Una tras otra las situaciones se iban enganchando de manera fresca, con buen ritmo, enredando y creando una atmósfera de sueños cruzados y angustias existenciales alimentadas por la angustias cotidianas, peleas por amores que terminan, engaños. El personaje de la madre, quien siempre tiene una salida graciosa a las situaciones planteadas, fue una experiencia interesante. Luego conversar con el público y con los artistas. Mucha información para los nuevos espectadores sobre esta época, muy bien trabajada por la dramaturga y llevada con ritmo y originalidad por la directora.

Es una pena que solo esté dirigida a un público específico. Esta obra deberían verla todos los jóvenes de Arequipa. Aquí no sucedió lo que pasó en Lima y otras ciudades del país. Una corta temporada que ya terminó. Deberían reponerla en el circuito de la ciudad.

Pero hay otra obra en temporada que habla del mismo tema: la violencia del terror. Lleno de ruido y furia, escrita por el recientemente fallecido Sergio Arrau, quien tuvo una prolífica y buena carrera como dramaturgo, bajo la dirección de Hugo Riveros y las actuaciones de Saul Monroy Palma, Stephanie Nieto Vizcarra y Mario Bedoya.

Es la noche de año nuevo hay mucha tensión, pues cada año nuevo, durante más de 15 años, los apagones y atentados arruinaban las fiestas y la alegría de la gente. En medio de la soledad de algunos personajes se va a crear una situación absurda, una relación imposible pero que se da en la escena. Vamos descubriendo a cada uno de los personajes. Su objetivo en ese momento y lo extraño del vínculo que comienzan a tener. Conversando con Hugo Riveros me contaba la intención de poner esta obra hoy en escena: hacer que los jóvenes sientan lo que miles de peruanos y peruanas sentimos en esa época, e informar, poner en cuestión, reflexionar ante la ignorancia y la desinformación que hay en las escuelas, en las universidades y en los medios que trabajan con este público.

Es una obra necesaria, es una obra cercana al absurdo, pero con el ritmo que le ha dado el director nos deja pensando, recordando a los que vivimos esas situaciones. Y creo que con muchas preguntas a los que recién se enteran de esa triste realidad.

Sendero Luminoso está nuevamente en las informaciones y en la conciencia de la gente. En estos días dos de los miembros del comité central de esta organización terrorista, que tanto daño causó al país, salen de prisión. Entre ellas, la sanguinaria Martha Huatay, jefa de Socorro Popular, parte de la organización fundamentalista que ejecutó los asesinatos de varias personalidades, dirigentes populares, ronderos y campesinos inocentes.

Durante varias semanas anteriores, una campaña por el indulto a Fujimori se ha ido orquestando desde el Congreso, desde los medios de comunicación afines a Keiko y al modelo neoliberal. Desde las bases sociales que aún le quedan al Fujimorismo se pide, se presiona, se exige la liberación del ex presidente, culpable de crímenes de lesa humanidad, de desapariciones aun no resueltas, esterilizaciones, corrupción generalizada, 6 mil millones de soles de la privatización de las empresas de servicios básicos, teléfono, agua, electricidad, petróleo, que debieron servir para el pago de salarios dignos a maestros, maestras, policías, médicos, jubilados, de equipamientos para hospitales, de servicios para millones de personas. Fueron utilizados por la mafia para corromper el estado, las fuerzas armadas, los medios de comunicación. En la larga lista de gente que vendió su conciencia, su línea editorial, sus canciones, sus artículos, sus portadas, hay artistas que ahora están en la televisión orondos y campantes, hay periodistas que ahora pasan por demócratas, hay políticos que volvieron al Congreso, hay militares que gozan de un buen retiro, hay de todo como en botica. El fujimorismo inauguró el mercado de compra y venta de conciencias que ahora es parte de la vida cotidiana.

Coches bomba, guerra sucia, desaparecidos, comunidades enteras asesinadas, corrupción generalizada, grupos paramilitares que con crueldad extrema mataban impunemente. Muertos sin rostro, jueces sin rostro, rastrillajes, cárcel, exilio, muerte, asesinatos selectivos, entierros clandestinos, fosas comunes, masacres indiscriminadas, más muertos, niños, niñas, hombres y mujeres, ancianos y ancianas, mas desaparecidos, aún hay 15,000, familias que buscan los cuerpos para darle una digna sepultura. El cruel asesinato de María Elena Moyano, a quien hicieron volar en pedazos, la bomba en la calle Tarata que mató a 25 personas inocentes y que aún tiene una secuela de heridos que piden justicia, cientos de niños y niñas nacidos de la violaciones colectivas de los miembros de las fuerzas armadas, Uchuraccay, Lucanamarca, Putis, Accomarca, Barrios Altos, La Cantuta, El Frontón, lugares que nos tienen aún que decir qué sucedió en ellos. Miles de ashánincas asesinados, policías, soldados, militantes de los partidos de izquierda, de derecha, jóvenes miembros de los grupos terroristas enviados a la muerte por sus dirigentes que vivían cómodamente en los barrios ricos de la ciudad, un país que se partió, que se desangró, que sufrió un trauma nacional que aún no se procesa, que aún está en la memoria colectiva, que aún no ha tenido un debate político para explicar las causas de ese periodo nefasto de nuestra historia.

Entonces está el arte, el teatro, la literatura, los testimonios novelados, la fotografía, el cine, que han abierto sus fuentes para mostrar, contar, registrar la vida de un país que debe pensarse distinto, que se debe analizar, que debe procesar, para que los errores de la historia no se repitan.

La época de la violencia produjo un fenómeno muy importante en el teatro peruano: la creación colectiva. Los grupos se multiplicaron, en todas las zonas de conflicto había colectivos resistiendo con propuestas políticas, obras, espectáculos, pasacalles, que hablaban de cultura de paz, de organización, de comunidad, de tolerancia.  Contraelviento, Encuentro de zorros y Músicos ambulantes de Yuyachkani. La agonía y la fiesta, Oye nuevamente, Los clásicos de Cuatrotablas. Dialogo entre zorros y Carnaval por la vida del teatro del centro de comunicación de Villa el Salvador. Baño de pueblo de Raíces. El caballo del libertador de TEATROTRES. El beso de la mujer araña de Teatro del sol. Salome, El ahogado más hermoso del mundo y la fiesta del grupo Magia. Cállate Domitila de la Tarumba. Ubu presidente del TUC. Viaje a la tierra de jauja, El día que me quieras del grupo ENSAYO, y otros grupos como Quinta Rueda, Maguey, crearon obras de reflexión, denuncia, análisis, historias que surgieron y fueron puestas en escena, en los distintos espacios donde se realizaba el mágico encuentro entre teatro y público.

Hoy día son los dramaturgos quienes están poniendo sus obras sobre la época de la violencia. Reflexionan sobre las otras violencias que han sido sus productos, los traumas interiores, las familias disfuncionales, los crímenes, la locura, la soledad interior, la muerte. Muchas historias que aún nos quedan por ver y analizar… Por ahora les decimos: vayan al teatro, es necesario.

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