El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

¿Para qué sirven las “medidas” de Miss Perú?

La singular presentación de las candidatas a Miss Perú 2018 ha dado la vuelta al mundo bajo el etiquetado de la “voz de protesta de la mujer peruana frente a los índices de violencia de género”, y ha opacado, aunque el mensaje era casi el mismo, a la frase “Perú, país de violadores”, que se acuñó inmediatamente después de conocerse otro acto de violencia contra la mujer, en el contexto de un suceso en el que todo el país estaba atento: el censo de población y vivienda.

Los medios de comunicación no solo han replicado el desfile de las jóvenes peruanas en una pasarela que sorpresivamente dejó la frivolidad de lado para adentrarse en la terrible realidad, sino que miles de mujeres, a través de organizaciones e instituciones públicas y privadas, han hecho suyas las dramáticas cifras que, lamentablemente, no son exclusivas de nuestro país, nuestro contexto o escenario. Pero ¿qué es lo que realmente significa compartir aquellas cifras, dramáticas, por supuesto?

Un hecho extraordinario es, casi siempre, una excelente oportunidad para que un mensaje sea más contundente, que muchas personas más lo asimilen y, principalmente, para que se haga algo efectivo para evitar un problema, superarlo o minimizar su impacto. Esto ha sucedido en esta oportunidad. De aquí se puede desprender parte de la respuesta a la pregunta planteada: identificar el verdadero receptor del mensaje, el público que deberá hacer algo efectivo frente a la realidad expuesta.

Nos preguntamos, por ejemplo, ¿no será más efectivo que miles de hombres marchen con carteles contra la violencia a la mujer a que lo hagan, como ha estado sucediendo, solo las mujeres? Los últimos hechos (un hombre arrastrando por la vereda a su compañera, la violación de una encuestadora, el revuelo en redes sociales sobre la generalización de los hombres como violadores y la voz alta de las misses, las desafortunadas frases de la congresista que presidía la comisión de la mujer) no han detenido la violencia de género, pues la madrugada del 1 de noviembre, luego de las fiestas del 30 de octubre, un hombre abofeteaba públicamente a su compañera. ¿Quién asume las cifras dictadas por nuestras reinas?

¿Para qué sirven las “medidas” de las misses? ¿Cuál debe ser la respuesta concreta frente a la violencia de género? Es seguro que van a pasar varios años más sin que nada efectivo se haga desde el Congreso de la República cuya función es dictar las sanciones, el Poder Judicial que debe aplicarlas, la Policía Nacional que tiene la misión de hacerlas cumplir, el Poder Ejecutivo que debe poner en marcha la maquinaria de protección y respeto de los derechos de los ciudadanos, los gobiernos regionales y locales que deben empoderar a las mujeres. Pero esta es la cadena de la esperanza, quienes estén en estos sillones institucionales deben hacer lo que les corresponda para evitar repetir las cifras macabras del Miss Perú.

Por su puesto que los ciudadanos deben hacer lo suyo desde los hogares, sean como fueren éstos, las escuelas, las iglesias, las universidades, los clubes sociales, los medios de comunicación, en fin, desde donde se pueda, pero algo más hay que hacer, y tal vez no nos demos cuenta que cambiamos si no son las instituciones del Estado las que empiecen a hacerlo, demostrando que se puede confiar en ellas.

Una pésima consecuencia del debate sobre la violencia contra la mujer es el debate sobre la pena de muerte. Todos sabemos que no se va a aplicar esta sanción contra los violadores, este debate es inútil, no tiene sentido, se está perdiendo tiempo valioso cuando se debería estar debatiendo y aplicando formas de prevención de la violencia contra la mujer, de la violencia en todo sentido. Esto es lo que no debe suceder, las misses no han pedido esto, la mujer peruana ha pedido prevención, protección, respeto.

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