El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Poesía surperuana de los ochenta

Se acaba de presentar en Arequipa, dando inicio a un periplo que tocará las principales ciudades del sur antes de asaltar Lima, el libro “Poesía surperuana de los ochenta” (Ministerio de Cultura, Puno, 2017), una selección de poemas de doce autores arequipeños, puneños y cusqueños; con su habitual sentido del humor, con el que suele decir verdades literarias, el escritor César Askorta ha “corregido” a través de las redes sociales anotando “poesía supraperuana”.

No le falta razón: a estas alturas (del partido, anotarían los fanáticos) de la historia de la literatura contemporánea peruana, la poesía producida desde los últimos veinte años del siglo pasado en el gran sur debe ser la mejor que se ha escrito y la que menos atención ha merecido, precisamente por ese centralismo con que nos hemos acostumbrado a juzgarnos.

El mencionado libro se ha gestado hace ya unos años, cuando nos reunimos en Puno un grupo de poetas de aquella generación, convocados por Guissela Gonzales, profesora de literatura de la Universidad Nacional de San Marcos, que empezaba a reunir material de estudio para hacer una tesis precisamente sobre los poetas de la generación del ochenta, una época en que los jóvenes tuvimos que madurar entre el fuego cruzado de la violencia política y el desencanto de la democracia.

En la primera reunión del grupo (Puno, 2013) estaba el poeta arequipeño Luzgardo Medina Egoavil, quien falleciera prematuramente el año 2015 y fuera uno de los más entusiastas en publicar un libro que reuniera la poesía de esta generación, que se denominó entonces Qelqa Saqras. El libro “Poesía surperuana del 80” se hace realidad justamente como un homenaje al compañero de ruta.

Además del homenajeado, por Arequipa participan José Gabriel Valdivia y Porfirio Mamani, por Puno están Boris Espezúa, Pacha J. Willka, Rudy Frisancho, Lolo Palza y Alfredo Herrera, y por Cusco Yván Yauri, Juan Messco, Hugo Contreras y Odi Gonzales, con poemas que cada quien ha seleccionado, por lo tanto no se trata de una antología, pero sí de una muy nutrida muestra que refleja,  como se ha anotado al principio, la alta calidad de la poesía surpreruana.

Poesía franca, testimonial, madura y telúrica la que se reúne en este extraordinario libro, que desde hoy se convertirá en documento imprescindible para conocer a fondo la calidad de la poesía que se gesta en el sur del Perú, y le hace frente a aquellos libros que nos fueron acostumbrando a que  la generación de ochenta se limitaba a un grupo de limeños y algunos amigos de la periferia.

Un detalle visual del libro se manifiesta en la portada, en la que una fotografía de Guido Serruto Roselló del cruce de las rieles del tren, explican la ruta del sur, unido simbólicamente por el ferrocarril que nace en Arequipa y conecta Puno y Cusco, integrando no solo un espacio geográfico, sino una nación que se va desarrollando casi al margen de los límites obtusos que históricamente ha querido definir el centralismo limeño.

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