Fe contante y sonante

La Revista

La Iglesia Católica ya no ostenta el monopolio de la fe en Arequipa. Desde hace algunas décadas, al  catolicismo le ha salido competencia de diverso calibre. Con la llegada del nuevo milenio, la “Roma del  Perú” ha visto el avance frenético de los más pintorescos credos y cultos. Acompañado de un proceso natural de migración, decepción de la Iglesia Católica, y una búsqueda espiritual de respuestas, el apogeo de los cultos evangélicos y protestantes ha ido acompañado de auge económico.

Si bien no pueden compararse al poder del Sodalicio de Vida Cristiana y el Arzobispado de Arequipa, sus  fondos no son nada desdeñables. Con un financiamiento constante a base de diezmos, las nuevas iglesias  crecen continuamente.  Algunas convirtiéndose en gigantes económicos que incursionan en la educación,  comunicaciones, servicios y hasta política….

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  1. Jan Svartberg dice:

    EL NEGOCIO DE LA RELIGION
    FRENA EL DESAROLLO SOCIAL DE UN PAIS MODERNO…
    SI AL ABORTO, SI A LA AUTANASIA , SI AL MATRIMONIO HOMOSEXUAL, SI AL DERECHO DE IGUALDAD DE GENERO
    NO AL CIRCO HIPOCRITA “CON MIS HIJOS NO TE METAS”…. DIOS NO EXISTE..
    Cinco organizaciones religiosas con millonarios ingresos económicos y dueñas de costosos inmuebles y colegios en Lima y Callao intentarán paralizar la capital bajo el lema “Con mis hijos no te metas”, la manifestación evangélica más reciente contra las políticas estatales de promoción de la igualdad de género en la educación.
    Ojo Publico: identificó a las personas claves detrás de las cinco entidades religiosas más importantes para la marcha: el congresista de Alianza para el Progreso, Julio Rosas Huaranga, y su hijo Christian Rosas de la Alianza Cristiana y Misionera (ACyM); Rodolfo González Cruz del Movimiento Misionero Mundial (MMM); Rolando Boulangger de Las Asambleas de Dios (LAD); Sergio Hornung, de la Comunidad Cristiana Agua Viva; los esposos Guillermo y Milagros Aguayo de La Casa del Padre, entre otras.

    El capítulo fundamental de esta marcha ocurrió a fines del 2016, cuando el alcalde de Lima, Luis Castañeda, apadrinó el bautizo político que forjó la unión de estas organizaciones. La firma de la Declaración de Lima, como los evangélicos llamaron a una jornada de aviso de guerra contra el Estado y sus políticas laicas, ocurrió en la sede de la Alianza Cristiana y Misionera en Lince, uno de los bastiones de la campaña contra la llamada “ideología de género”.

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