Necesidad de una ley de fusiones y mejor regulación de los mercados

Columnista invitado Alan Fairlie

La reciente compra de las cadenas de farmacias, ha puesto de manifiesto la limitación del Estado peruano para regular las fusiones empresariales, que consolidan monopolios u oligopolios. La participación de Inka Farma en Industria farmacéutica llega ahora a 85% y por valor de ventas al 82% (El Comercio, Economía 31.01.2018).

La economía peruana es bastante concentrada en diferentes sectores productivos y exportadores, a pesar que la mayoría de empresas son pequeñas o medianas. Hay una coexistencia de actividades de alta y baja productividad (en función de la tecnología utilizada) y alta informalidad, constituyendo una heterogeneidad estructural que no se ha reducido.
EL sector financiero, telecomunicaciones, energía, alimentos y bebidas, comercio, han consolidado esa tendencia. Es decir, mercados de bienes y servicios, algunos sensibles para la población y estratégicos para la economía

La concentración y/o monopolización de mercados de bienes y servicios, se traduce en una pérdida general del consumidor y la economía, generando sobre-ganancias o rentas monopólicas producto del poder de mercado, afecta el nivel de actividad y de empleo de la economía, y desalienta el desarrollo de la productividad, la innovación y la mejora en la calidad de los productos. Otra consecuencia grave, es la desaparición de los pequeños negocios independientes o familiares de su entorno.

Es por eso que a nivel mundial en diversos países de economía de mercado, se implementan diversos indicadores para monitorear los mercados. Por ejemplo, el índice de Herfindhal y Hirschman IHH, que mide los niveles de concentración, o el índice de Lerner IL que mide el poder de mercado. Desafortunadamente, esto no se hace en el Perú.

En nuestra Constitución Política, que en su Título III del Régimen Económico. Capítulo I Principio Generales indica en su artículo 61: “El Estado facilita y vigila la libre competencia. Combate toda práctica que la limite y el abuso de posiciones dominantes o monopólicas. Ninguna ley ni concertación puede autorizar ni establecer monopolios”.

No se sanciona la posición dominante, según algunos autores, no el monopolio en sí mismo que es ya una distorsión del mercado, sino el abuso de dicha posición. Es decir, el ejercicio del poder monopólico, que como se sabe es mucho más complejo de detectar. El problema es que no se han hecho las inversiones y arreglos institucionales para fortalecer las competencias y capacidades de las instancias reguladoras.

Según Indecopi, además de la ley contra fusiones y adquisiciones que le permita asumir las competencias del caso, se requiere una inversión de más de s/ 5 millones en los años siguientes y la creación de una comisión y secretaria técnica y personal calificado. (El comercio 31.01.2018)

Afortunadamente, se está creando un consenso entre diversos actores políticos, sobre la necesidad de contar con una Ley de fusiones y adquisiciones empresariales. Se requiere avanzar también en la regulación de la conformación de conglomerados o grupos empresariales que tienen una alta capacidad de controlar simultáneamente diversos mercados y ejercer poder económico en diversas ramas de actividad, a través de las interrelaciones accionarias. Estos son los llamados grupos de poder económico. El problema es que se traduce también en poder político que llega a su máxima expresión, con la captura del estado y las propias políticas públicas.

Es indispensable una nueva ley de fusiones empresariales. Modificar el capítulo económico de la Constitución, y evitar la captura del estado por los poderes fácticos. No solo por la defensa de usuarios y consumidores, sino por el pleno ejercicio de la ciudadanía y el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, que permitan impulsar un crecimiento inclusivo.

 

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