¡Urgente, urgente!

Neurona Dignidad Andrea Quevedo Vibert

“…Noooooooo, cuando tú quieras una de esas cholas, túmbala no más. ¡Qué vas a estar enamorando! Esas que andan por las chacras, cuando salen con su espejito, esa es su señal… Si salen con su espejito, ya sabes lo que quieren…”

Este extracto fue parte de un lamentable diálogo que llegué a escuchar entre dos obreros de construcción civil que trabajan en una obra al lado de mi casa. El que hacía la “recomendación” parecía tener unos cuarenta y cinco años y el que escuchaba, no pasaba de veintitantos.

Qué penosa coyuntura en la que nos encontramos. Un hombre aconsejando a otro hombre que “tumbe”, es decir, VIOLE a la mujer, si es que siente deseos de estar con ella sexualmente porque enamorarla es más trabajo y más tiempo. Un hombre “explicando” a otro hombre que la mujer no tiene que dar su consentimiento expreso para comunicar que “quiere algo sexual” con un hombre. Tal como en la ciudad o el pueblo, la mujer que usa ropa muy pequeña “se está buscando” el acoso y hasta la violación; en la chacra, la mujer que sale con su espejito, “quiere que se la tumben”.

Estas ideas básicas y primitivas están en plena vigencia en nuestra realidad nacional. La mujer cosificada y reducida al usar y botar porque no se le considera ni se le trata como un individuo con los mismos derechos que el hombre, sino como un ser inferior. Ideas que pasarán en miles de casos, a convertirse en acciones de acoso y violación y que en estas semanas hemos visto incrementarse con la inclusión de los detalles más macabros.

Las niñas violadas y asesinadas han despertado la indignación general del peruano. La opinión de la mayoría en algunas encuestas realizadas en todo NSE es que debería implantarse la pena de muerte para los violadores de niños hasta los 10 años.

La otra corriente de opinión se opone por completo a esta medida ya que se argumenta que el miedo a morir no va a hacer que el violador retroceda, sino más bien que se vuelva más cuidadoso y quizá el reto de no ser atrapado, incremente la adrenalina que en diversos casos, estimula al agresor.

El violador de la bicicleta, como se le ha llamado a César Alva Mendoza, que ultrajó, golpeó y asesinó a la niña Jimena de San Juan de Lurigancho, se había escondido en Parcona, un distrito de Ica. En el año 1996, cuando César Alva tenía 15 años, el monstruo de Parcona era capturado después de haber violado y asesinado a trece niñas entre los años 1995 y 1996.

Es decir, mientras el monstruo de Parcona salía en las noticias, César Alva que escaparía y se escondería en la misma zona veintidós años después, era considerado como el futuro del Perú.

La corriente en contra de la pena de muerte asegura que la educación es la solución para contrarrestar la violencia sexual. Desde el caso de Parcona a febrero del 2018, en el que la extraña coincidencia geográfica aún no se descifra y poniendo como ejemplo sólo uno de los miles de casos, han pasado veintidós años y la estadística de violaciones a niñas y niños  anula toda expectativa de hacer de este país, una nación civilizada.

Sí. La educación es la principal alternativa para luchar contra estos terribles crímenes. Pero tiene que ser a través de una política educacional feroz e intensa donde se eliminen los prejuicios, las interferencias religiosas, las creencias irracionales, el machismo, el feminismo y los miedos injustificados. Educación para hombres y mujeres, grandes y chicos por igual. Por un lado para entender que la violencia sexual está mal y por otro lado para incrementar la prevención a todo nivel  y en todo ámbito.

Y aunque empecemos en casa, el tema educativo es un proceso largo. Así que incluyo la pregunta que vengo haciendo hace días en redes: ¿Qué hacemos AHORA, ¡YA! con los violadores? ¿Tendremos que esperar veintidós años más para que otra coincidencia nos haga dar cuenta de que la política educacional del 2018 no funcionó y las violaciones aumentaron terriblemente otra vez?

Si en las cárceles peruanas, a febrero del 2018, hay 8 mil reos por violencia sexual y 604 requisitoriados que andan libres por calles, pueblos y chacras del país el problema es realmente GRAVE y necesita soluciones de URGENCIA.

  1. rosa dice:

    Son muchos factores: las “canciones”, la televisión, diarios chicha, familias que no educan a sus hijos
    y los dejan a merced de todo este conglomerado de agresividad. Es la familia quien debe educar.
    La familia educa en un contexto de amor y respeto, el colegio enseña idiomas, arte, química. Refuerza
    prácticas sociales, pero es la familia lo fundamental
    La respuesta sería organizaciones de madres que se reúnan con dirección de especialistas para orga
    nizarse y retomar su rol que han dejado de lado por trabajar. No digo que está mal el trabajo, pero hay
    que practicar la conversación con los hijos para asegurarse que están formando pensamientos positi
    vos y respetuosos. Como se hicieron los club de madres. Que se pasen la voz de conductas que
    observan en los niños y jóvenes del barrio.

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