El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Reconociendo artistas

Hace unos días se lanzó la convocatoria para la trigésima octava edición del concurso de arte de una empresa alpaquera arequipeña que lleva ya ochenta y cinco años en el mercado de los textiles. Al inicio, el concurso tuvo como objetivo impulsar y premiar a artistas plásticos que presentaran obras sólo en acuarela. Luego se abrió la categoría para obras en óleo. Pero desde hace ya once años,  la categoría de textiles en técnica manual ha ocupado un lugar privilegiado en este concurso.

Para lograr que los artistas o artesanos de diferentes puntos del país se interesaran en participar, un funcionario de la empresa empezó a visitar talleres textiles de diversas comunidades. Cual trabajo de hormiga debió explicar a cada posible candidato cómo funcionaba el concurso, cómo es que sus obras textiles iban a ser expuestas a los ojos de expertos y público en general, cómo es que cabía la posibilidad de obtener un premio en dinero y otro premio en materia prima que podía ser de mucha ayuda para sus actividades laborales o gastos familiares, cómo es que no tenían que gastar un solo sol para inscribirse, enviar o recoger las obras que presentaran y cómo es que, siendo herederos de una tradición familiar del arte textil andino, podían difundir su talento y engrandecer un legado histórico.

El primer año se presentaron catorce trabajos. En el 2017, ciento cuarenta. Hoy en día muchos de los participantes trabajan arduamente, persistiendo en una actividad textil que es cada vez más valorada en el Perú y el mundo. Por un lado, está la producción en volumen de objetos utilitarios dirigidos al público turístico que se convierte en la principal fuente de ingresos de muchas familias de costa, sierra y selva; y por otro, la creación artística textil. Es importante en este punto, resaltar que es muy probable que el impulso que genera un concurso como éste, haya logrado que muchos microempresarios no hayan sucumbido a la coyuntura económica. En ciertas comunidades, algunos productores abandonaron sus talleres textiles para irse a trabajar a las minas. No hay que ser adivinos para entender el porqué; y cabe lamentarse el haberlos perdido para la actividad textil.

Por otro lado, hay comunidades del Cuzco, por ejemplo, que son muy organizadas para desarrollar sus actividades económicas en general y para participar en este concurso en específico. Hay quienes lo hacen de forma aislada también y se toman un promedio de cuatro meses, dependiendo del estilo y  dificultad, para tejer una obra que puede llegar a medir un aproximado de metro y medio cuadrado. Muy aparte del incentivo económico que ayuda de una u otra forma a los ganadores, hay que subrayar que esta inversión por parte de la empresa privada contribuye al desarrollo del arte debido a que cada edición estimula una producción con mayor creatividad y complejidad; por lo tanto, evolución y conservación de las expresiones y las técnicas. Luego, todas las obras seleccionadas son expuestas en tres pinacotecas en el Museo Textil Precolombino AMANO, en la ciudad de Lima; con la posibilidad de ser vendidas directamente por los artistas (el 90% de obras ganadoras obtiene un comprador).

Concursos con estos resultados son contados en nuestro país. Se hace necesaria una mayor contribución por parte de las grandes empresas al desarrollo de la actividad artística peruana, en todas sus disciplinas. Es el arte el que nutre las raíces de nuestra cultura. Y sin la cultura, la sociedad por más perfecta que sea, como dice Albert Camus, se convierte en una jungla.

Terminando de describir el aporte del concurso motivo de esta nota, es importante mencionar que las obras premiadas están a disposición del mundo entero a través de una página de internet desde la cual, el acto de difusión completa el objetivo final de cualquier expresión artística, llegando a todo  ser humano para sensibilizarlo y generar en él, sensaciones estéticas e interés por la obra y el arte en general. Las obras en sus colores originales (Acuarelas desde 1988, óleos desde 1986 y textiles desde 2008) pueden apreciarse en toda su amplitud; las publicaciones y catálogos pueden descargarse en pdf en www.artemichell.com.

A esta iniciativa a favor de los artistas, más allá de las metas que cumpla desde principios básicos de mercadotecnia para la marca y que quedan fuera de análisis aquí, no queda más que aplaudirla y disfrutarla.

 

 

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