Visita presidencial

Picotazos

Por espacio de una hora, aproximadamente, estuvo el último domingo en Caravelí, el presidente de la República, Martín Vizcarra.

Luego de escuchar una larga lista de pedidos de la autoridad local, volvió a Lima en un helicóptero junto a su esposa. El vuelo, de ida y vuelta, debe haber costado un dineral y el motivo era solo un poco de nostalgia.

La austeridad es un hábito que no practican los mandatarios. De PPK no se esperaba nada en ese sentido, pero Martín Vizcarra, quien trabajó en Caravelí en la época del terrorismo y salió huyendo por la amenaza, sí sabe lo que es la necesidad en esas lejanas tierras.

Está bien que quisiera enseñar a su esposa el lugar donde vivió y trabajó en épocas en que ni soñaba con la presidencia, pero ya es hora de separar la esfera pública de la privada. Los fondos públicos gastados en el viajecito no se justifican. Y los pedidos del emocionado alcalde, ya se sabe a dónde irán a parar.

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