El Búho

Política y Cultura desde Arequipa Perú.

Síndrome PPK

A nadie debe haber sorprendido que el viejo zorro lobista, disfrazado de ancianito bailarín, fuera vacado del cargo. Ni los despistados que lo defendieron la primera vez, obviando la ausencia de principios elementales en quien representa a la Nación entera, se animaron a defender a PPK esta vez.

Caricatura de Fico Molina

Lo penoso no es su patética reacción de culpar a supuestos “enemigos políticos” (el 85% del país) de su caída, sin hacer el menor mea culpa que le devuelva algo de dignidad; lo realmente patético es que no hemos aprendido la lección.

Y tenemos esa tarea sin hacer desde siempre. Los peruanos no sabemos, ni queremos vivir en democracia. Ni siquiera el azote del terrorismo dejó una lección para el mañana. Por el contrario, ha resurgido con fuerza el racismo ancestral, el desprecio por los peruanos del ande y su pobreza, el convencimiento de que la desigualdad y el sistema de privilegios que engendró la violencia, deben continuar, porque así “podemos ganarnos alguito”, aunque el resto se vaya al diablo.

Somos una clase de ciudadanos de epidermis, representados muy bien por el mayoritario fujimorismo, que cree en una democracia de tuits. Como si se tratara de elaborar discursos flamígeros contra los condenados por terrorismo que salen de las cárceles porque han cumplido su condena. Como si el insulto a estos tristes sujetos y apelar al mote de “terruco” para descalificar a los enemigos políticos, banalizando el dolor de quienes lo sufrieron realmente, pudiera proteger a la sociedad de más violencia.

En cambio, nada hacen para que el país deje de ser la república de juguete que manejan los empresarios como Barata y Balarezo (ambos señorones acusados de gravísimos delitos), con altos cargos en los gremios empresariales. Haciendo bolsas para apoyar a “sus” candidatos, el que asegure mayores ganancias “exclusivas”. Y cuando gana un advenedizo como Humala, se lo compran.

Nunca, un candidato más ad hoc para sus fines que PPK. Y ahí estaba el casi octogenario, siempre detrás de la pista del dinero. Con el único fin de sacar provecho de su posición en el gobierno –una vez más- aunque ahora desde el máximo cargo. Por eso su gobierno no tardó en querer sacar a las patadas el proyecto de Chincheros. Como hizo antes con la Interoceánica, como lo hizo con el Gas de Camisea, con Olmos y, por muy poco, con el metro de Lima. Y como previsiblemente intentará hacer Vizcarra, solo un tonto útil de los intereses mayores.

Como les habrá quedado claro, en su mentalidad no existe la palabrita Desarrollo por sí misma; existe solo como sinónimo de “negocio”, aunque sería más propio decir “negociado”. Y esa es la lógica de casi todo el empresariado nacional, sobre todo de los grandes. Todo ese rollo de la Responsabilidad Social y la Ética son exclusivamente para la foto y el papel cuché, porque lo que guía realmente las “inversiones”, son sus cálculos para pagar sus cada vez más elevadas cuentas del mes.

Como también habrán podido deducir, esa mentalidad se ha extendido a la “clase política”, que incluye a presidentes, ministros, congresistas, gobernadores y alcaldes. Todos ellos prometiendo “desarrollo”. Algunos de los distritos más miserables del país generan grandes “inversiones”, en favor del bolsillo de su autoridad de turno, más algún congresista y un funcionario limeño.

Desde que el Congreso ha asumido funciones de “gestionar” obras para sus regiones, se ha creado esta nueva modalidad de negociado, cada vez más extendido.

Por eso. Y por falta de Educación, cuya mediocridad es muy funcional a este “modelo económico”, somos y seguiremos siendo un país subdesarrollado, una nación inconclusa, una república bananera sin bananas, un colectivo de inconscientes e indiferentes, una sociedad enferma de frustración y odio. Todos contra todos, a ver quién se lleva más dinero a sus bolsillos.

Los arequipeños tendríamos que hacer un mea culpa también. Elegimos en primera y segunda vuelta a PPK, seducidos por el canto de sirena de las “inversiones” que generarán “desarrollo”.

Y ¿cómo votaremos en octubre próximo, para elegir gobernador regional y alcalde?

One thought on “Síndrome PPK”

  1. avatar
    carlos condori says:

    ¡Cómo es que alguien puede pensar que PPK no era corrupto! En el tiempo de las elecciones, el candidato PPK, alguien con tanto tiempo en política y en el gobierno como él, era imposible que no fuese corrupto. ¡Pero como somos de ingenuos los peruanos!
    Yo voté por PPK y no me arrepiento. Vote por PPK porque la otra opción era votar por el fin del mundo: el fujimorismo. Vote por PPK para impedirle al fujimorismo convertir a mi país en un narco estado. Porque me imagino lo que Keiko y su partido estarían hoy haciendo: hubiesen llenado el ejecutivo con narco ministros, hubiesen nombrado narco jueces, narco generales, narco militares, narco fiscales, como lo han hecho con sus representantes en el congreso. Con absoluto poder (ejecutivo y congreso), Keiko hubiese hecho del Perú un Súper Narco País. Yo sabía que PPK era un lobista con grandes intereses personales, pero ese defecto no se compara a la ambición desmedida de Keiko, a quien para llegar al poder no le importa aliarse con narcos y entregarles el país. Eso es el fujimorismo.

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