Esta es la realidad del trabajo infantil en la ciudad de Arequipa

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A Ronaldo, un niño de 12 años, su mamá lo despierta temprano, cada domingo, para ir a vender gelatinas al mercado San Camilo. Para llegar hasta el emporio tiene que hacer un viaje de más de hora y media en microbús, desde el Cono Norte. Recorre las calles hasta terminar el último vasito de gelatina.

De esta manera apoya en la manutención de su hogar, conformado por su mamá, su papá y sus siete hermanos. Semanas atrás, su madre cayó enferma por una complicación en los riñones. Así que su padre, obrero de construcción civil, tiene que ingeniárselas diariamente para que sus hijos se alimenten.

Su testimonio lo compartió frente a sus compañeros del colegio Charlotte que se congregaron este martes en la Plaza España.  El propósito fue participar de una jornada de sensibilización en contra del trabajo infantil. Los menores, de 4º y 5º de primaria, elaboraron vistosos carteles con mensajes que expresaban su derecho al estudio, al juego y al buen desarrollo.

Durante la actividad, los estudiantes declamaron poemas alusivos al Día Mundial contra el Trabajo Infantil, recordado cada 12 de junio. Asimismo, realizaron un pasacalle por el Centro Histórico hasta llegar a la Plaza de Armas. El presidente de la Corte de Justicia de Arequipa, Eloy Zamalloa, y el defensor del Pueblo, Ángel María Manrique, encabezaron la marcha.

IE Charlotte, un refugio para los que trabajan

La participación de los escolares del colegio Charlotte en este pasacalle significó, además, un acercamiento a este problema. El plantel está ubicado en una de las zonas más alejadas de la ciudad, en el sector de Ciudad de Dios, Yura. Los mil 500 estudiantes que estudian allí provienen de familias de escasos recursos.

El director del plantel, Walter Valdárrago, señaló que la mayoría de sus estudiantes llegan al Colegio Charlotte porque saben que es un “refugio de los niños y jóvenes que trabajan”. La institución recibe cada año a escolares que no son aceptados fácilmente en otros colegios por estas razones.

“Los estudiantes se dedican al comercio ambulatorio en sus horas libres. Cuando programo clases un sábado no vienen y, si lo hacen, están desesperados por irse. Acá la situación es totalmente diferente, los niños y jóvenes trabajan un sábado o domingo para asegurar sus gastos de la semana”, explicó.

Es por eso que los profesores optan por  trabajar las tareas dentro del horario de clases. Aunque, algunos padres se quejan de que no se les deje trabajos para la casa, indicó Huamaní.

Precisó que el colegio no está a favor del trabajo infantil, aunque reconocen que la realidad en Cono Norte es distinta. Según han constatado, a partir de los 11 y 12 años los estudiantes empiezan a trabajar vendiendo en los mercados y los mayores optan por laborar en restaurantes como mozos, indicó.

Actualmente la Corte Superior de Justicia de Arequipa trabaja con ellos mediante el programa de Justicia en tu Comunidad.

Aún existe el temor de denunciar

El presidente de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, Eloy Zamalloa, manifestó que los juzgados aún no atienden casos de trabajo infantil. La explicación es que la población tiene temor de denunciar estos hechos.

En caso de presentarse casos de explotación contra un menor, el padre de familia puede perder la custodia. Además, puede enfrentar a un proceso penal, de acuerdo al tipo de explotación, explicó.

“La única manera legal de que trabajen los menores es con autorización. Por lo que he revisado, en Arequipa se da muy poco”, afirmó.

De acuerdo a la Gerencia de Trabajo, en Arequipa se han emitido solo 11 autorizaciones para que los menores de edad trabajen. Esto, con previo permiso de los progenitores o tutores. La entidad ha iniciado 6 procesos administrativos contra empresas en los que se hallaron menores laborando, sin contar ningún permiso.

Prohibido el castigo

De otro lado, el 11 de junio se publicó el reglamento de la ley que prohíbe el uso del castigo físico y humillante contra los niños, niñas y adolescentes. Esta norma fue aprobada mediante el Decreto Supremo N° 003-2018-MIMP.

“La autoridad se gana a través de la confianza y no con el castigo. Los niños tienen derecho al juego, a un sano desarrollo”, manifestó el defensor del Pueblo. Instó a padres, tutores y empleadores a ceñirse estrictamente a esta disposición.

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