Campiña en agonía. Construyen edificios de departamentos en plena rivera del Chili

La Revista

La necesidad de vivienda crece en todos los estratos sociales. Los de mayor capacidad económica ven en terrenos agrícolas la ubicación ideal para la casa soñada. Con la demanda al alza, las inmobiliarias aprovechan una normatividad endeble para convertir zonas de cultivo en atractivas urbanizaciones. Ni la zona monumental y de protección paisajística de la campiña se salva.

En teoría, la campiña arequipeña es intangible, solo en teoría. En la práctica, las diversas normas que deberían proteger las zonas agrícolas de la provincia se entorpecen mutuamente. Este factor es aprovechado por dueños de terrenos y agricultores, quienes “filtran” cambios de uso ante la displicencia de las autoridades competentes.

Los proyectos La Herrería y Palermo es uno de ellos. Si buscamos la ubicación de ambos predios en los planos del manoseado Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM), encontramos que están zonificados como RP, Zona de Reserva Paisajista.

El primer intento de urbanización fue con La Herrería. La constructora Rodrifer EIRL compró el terreno de 15 mil 824 metros cuadrados, en el 2009, a su anterior propietario, Justo Díaz Cano Vizcarra, actual presidente de la Sociedad Agrícola de Arequipa. Todo el terreno fue subdivido en 6 manzanas para un total de 47 lotes, que empezaron a ofertarse desde el 2010.

En una feria realizada en Cerro Juli, se promocionaban lotes de entre 159 y 328 metros cuadrados, a razón de 240 dólares por metro cuadrado. “Lotes habilitados con todos los servicios, exclusivos departamentos en inmejorable zona para vivir” era el gancho publicitario del proyecto. ¿Era posible urbanizar… (lea el artículo completo en la Edición Digital de El Búho, descargable en el siguiente enlace)

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