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El barrio es su lugar

Nuestro caricaturista y columnista Rafael Barrionuevo Gonzáles acaba de editar "San Quixote", una recopilación de esas viñetas donde sus creaciones van pasando revista de lo que ocurre en Arequipa, el Perú y el mundo, con una visión tan cercana que el humor corre por cuenta de uno mismo. Y es allí donde la gracia es infalible.

Gracias por la gracia. Barrionuevo presentó su nuevo libro. "San Quixote" se publica en "El Búho" desde octubre de 2002.

Tiene el cabello largo y negro. Usa la ropa holgada para parecer más delgado de lo que es, herencia de una estampa metalera que lo acompaña desde hace mucho. Trata siempre de pasar desapercibido, sin mucho éxito. Alguna vez se le vio bailar al ritmo de una vieja canción de Edie Brickell, pero no hay certeza histórica al respecto, dado el estado espirituoso del testigo.

Rafo no habla mucho. Con él no van los circunloquios inútiles, atestados de divagaciones sin sustancia. "Ah, hola que tal", suele ser su respuesta al teléfono, cuando uno lo llama para encargarle el dibujo de la editorial del semanario. "Ok, no hay problema", agrega al recibir el pedido y cuelga muy educado. Es un dulce renegado.

Su brevedad oral es inversamente proporcional a su pluma iluminada. Con esa prosa demoledora fue que ingresó a las páginas de "El Búho", hace ya una década. Y en los dominios de su opinión, eventualmente se cuela algún artículo sobre la imposibilidad de seguir escribiendo ante la ausencia de tema. Pero la responsabilidad de entregar la carilla antes del cierre se impone y surge la diatriba contra la nada, en 48 líneas llenas de felices palabras.

Con el pincel también trabaja. Coge el rottring como esgrimista el florete y arremete contra sus enemigos. Y en el año 2002, en una de esas reestructuraciones del semanario, y conocido su talento para la caricatura, la alta dirección le encargó hacer una viñeta de humor para amenizar los contenidos. Nadie imaginaba que Rafo respondería al encargo con una tira como la que trajo en un breve papel bond. Su nombre tenía contundencia cervantina: "San Quixote".

Allí estaban dos creaciones artísticas con personalidades propias, hablándonos desde la página editorial. Mostraban actualidad y reflexión. Como Don Quijote y el leal Sancho, esta pareja vivía la aventura de habitar el Perú, pero confesando su arequipeñismo cada vez que podían. Entonces, a su universo monocromo llegaban Alan García, Yehude Simon, Juan Manuel Guillén, Don José de San Martín, la descentralización, el informe de la CVR y cuanto personaje o proyecto tuviera que ver con el presente de todos. Había nacido, para la posteridad, una tira characata de caricatura política, única en su continuidad y estilo. El humor corría por cuenta de los políticos.

El primer "San Quixote" se imprimió el 4 de octubre de 2002. Desde entonces, su presencia editorial es esperada con ansiedad en la redacción "¿Con qué saldrá Rafo ahora?", es la pregunta de todos los cierres. Y Barrionuevo siempre sorprende en su respuesta. Primero con la entrega semanal del papel bond con su obra y hoy con el e-mail que llega con los bits del "San Quixote" digital.

Y es que en estos 7 años, "San Quixote" ha ido ganando cuerpo. De su presencia en tinta y papel, hoy también se alimenta de las novedades del Photoshop, pero siempre fiel a su sustancia primigenia, esa que le imprime Barrionuevo desde el momento que se sienta a trazar lo que será un nuevo motivo para la sonrisa.

Tanta constancia merecía un libro. Y eso es precisamente lo que ha hecho Rafo al reunir algunas de sus mejores viñetas de "San Quixote" y darles un hogar en nuevo formato. La presentación oficial fue en el salón polivalente de la Alianza Francesa el pasado jueves y hubo charla, anécdota, risa y vino. Rafo no dijo mucho. No hacía falta. (Jorge Álvarez)