Cañón en peligro

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Recóndito valle.- Es a la altura del distrito de Huambo que se aprecia la máxima profundidad del cañón del Colca.

Ocho pobladores del distrito de Huambo tuvieron que sacrificarse cuatro días sin alimento para alertarnos acerca del riesgo en el que se encuentra el principal patrimonio turístico de la región: el Cañón de Colca; aunque frente a la Catedral pueden parecer pocos, es en el mismo valle del Colca donde la fuerza se hace común frente a las torres de alta tensión que allí se instalan sin el menor reparo por el daño que se le causa al paisaje. El problema se debe a la instalación de torres de alta tensión que vienen siendo colocadas en medio de restos arqueológicos, como es el caso de la ciudadela de Cocachacra, patrimonio histórico  y principal fuente turística de Huambo. A decir del presidente del frente de defensa de los campesinos de Huambo, Eduardo Retamozo, las afluencias turísticas habrían reducido su número en vista de que el panorama ya no luce natural y mucho menos armonioso. Esto, sin duda, ha puesto en aprietos económicos a quienes viven del turismo en la zona; además del eventual peligro que representan las torres al estar cercanas al centro poblado.

La protesta se justifica en la violenta instalación de las torres sobre el paisaje natural en donde se habría profanado la ciudadela de Cocachacra, resto arqueológico reconocido por los pobladores más antiguos de la Localidad de Ccanco, a 25 kilómetros de Huambo. En total son 35 torres de alta tensión de las cuales 14 atraviesan la zona. En palabras del alcalde de la Localidad de Huambo, Jimmy Begazo Bejarano, no respetan el trazo original de su propio proyecto pues, por motivos económicos, el Consorcio Transmantaro, encargado de la instalación, estaría “aprovechándose” del trazo de la carretera Ayo-Huambo, siguiendo una línea que cruza al cañón, quitándole armonía a su paisaje. La carretera de Ayo Huambo es un proyecto que viene siendo ejecutado por el Gobierno Regional.

El consorcio Transmantaro  indicó a través de su representante, Alicia Martínez, que no se está violando ningún acuerdo establecido. Las torres no atraviesan ningún resto arqueológico, pues los estudios de impacto ambiental han sido aprobados por la anterior gestión municipal de Saúl Álvarez, quien se manifestó de acuerdo con todos los trazos por los que irían las torres de alta tensión. Pero los habitantes de Canco y Huambo denuncian jamás haber sido informados sobre el proyecto y mucho menos fueron consultados. Ahora ellos no se explican cómo el proyecto inició rápidamente en la zona, sin mayores controles.

“Desarrollo sí, destrucción no”

La comunidad campesina de Huambo, a través de su presidente, Ángel Quispe Cáceres, denuncia a la anterior comisión de haber favorecido a la empresa Transmantaro en la firma de conformidad con la instalación de dichas torres, pues los asesores legales que el municipio de la gestión 2007 – 2011  contrató para dicho trámite, ahora laboran para el consorcio. Menciona además que no es la única vez que se suscita este tipo de violaciones al paisaje. El mismo consorcio habría realizado otras instalaciones en medio de lo que fue el aeropuerto para avionetas con el que contaba el distrito, el mismo que ahora se ha reducido y que se encuentra inútil; nuevamente se pone en cuestión a funcionarios del municipio.

Una ciudadela antigua

El conocimiento popular hace de la ciudadela de Cocachacra un recinto dividido en tres partes:  una de chullpas de almacenamiento de alimentos, un centro poblado y un cementerio, tal como describen los habitantes de Huambo. La comisión municipal que llegó hasta la zona recogió muestras fotográficas sobre algunas piedras talladas, chullpas o almacenes, además de la andenería pre inca de Cocachacra. La dirección regional de Cultura, en su momento, emitió el certificado de inexistencia de restos arqueológicos CIRA para la ejecución del proyecto energético, el mismo en el que se ampara el consorcio Transmantaro; no obstante, las imágenes son contundentes. El día martes 8 de marzo, la comisión especial integrada por autoridades del medio Ambiente, Ministerio de Cultura, Energía y Minas y el Gobierno Regional, llegará hasta la zona para realizar la verificación del problema; lo cierto es que los pobladores del valle del Colca han asegurado su postura y categórico rechazo a la instalación de las torres de alta tensión. A ellos los respalda toda una ciudadela y siglos de historia.

 

Dato

Huambo se encuentra a un poco más de 8 horas de Arequipa. Desde allí, a 25 kilómetros más, uno puede llegar al valle de Canco, en cuya altura se encuentra el punto más recóndito del Colca, el cañón más profundo del mundo. Muy cerca a Canco se pueden ver restos arqueológicos de considerable potencial turístico, lugar que hasta hace menos de un mes era constantemente visitado por centenares de turistas y aficionados al canotaje.

 

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