Cien años de pintura expresionista

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Comedores de papas. Vincent Van Gogh.

Podría considerarse la estética expresionista como el punto de inflexión, la bisagra entre el arte figurativo y el arte abstracto. La mirada del artista se desplazó de afuera hacia adentro, no importaba tanta la fidelidad que se guardaba con el modelo ubicado fuera del lienzo (un paisaje, un bodegón, un personaje), tanto como el intento de expresar la propia interioridad. La realidad, pasada por el tamiz de la sensibilidad de un artista u otro, debía inevitablemente sufrir cierta distorsión.

El primer cuadro expresionista del que se tiene noticia, por lo menos la crítica ha coincidido en ello, es el famoso “El grito” del noruego Edvard Munch, exhibido por vez primera en 1893. Cuánto de las características expresionistas puede hallarse en pintores más antiguos como El Greco o Grünewald, insiste en la perogrullada de que no existe nada nuevo bajo el sol ni es posible que nada surja de la nada. En la historia del Expresionismo existe además una paradoja de orden cronológico: el primer pintor expresionista, Vincent van Gogh, murió en 1890, tres años antes de que apareciera la pintura “El grito”, precursora oficial del movimiento. Totalmente lógico si consideramos que la obra de van Gogh no se hizo conocida sino hasta muchos años después. El Expresionismo tuvo, finalizada la I Guerra Mundial, una tercera camada de representantes alemanes agrupados bajo el apelativo de Nueva Objetividad, entre los que destacaron Otto Dix y George Grosz. Tuvieron que pasar más de veinte años para que la influencia expresionista se hiciera sentir en este lado del planeta. Surgió en Estados Unidos el expresionismo abstracto con Mark Rothko, de Kooning y Jackson Pollock a la cabeza. Si seguimos estrechando las fronteras podemos mencionar al peruano de adopción David Herskovitz, al limeño Tola, al querido Víctor Humareda nacido en Lampa, Puno; y al recientemente desaparecido pintor arequipeño Enrique Urízar, el Urízar de la última década.

Hace cien años que se reconoció al Expresionismo como una corriente artística fácilmente diferenciable del resto de tendencias, desde entonces han sido pocos los pintores que en su aprendizaje no hayan sacado poco o mucho de ella.

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