Educación: el enfoque

Sobre el volcán Juan Carlos Valdivia Cano

Alejandro Toledo acaba de decir, con el irreprimible engolamiento que lo caracteriza, que a pesar que lidera las encuestas, mantiene la modestia. Un político tal vez no ve, no sabe, o no le importa, que decir eso mismo es flagrante falta de modestia, que afirmar que mantiene la modestia es lo mismo que decir “soy modesto”. Luego, no es un signo de modestia ni aquí ni en Madagascar. Y aunque tal vez vote por él, no puedo creer que un personaje que se cree heredero directo de Pachacutec y que habla como él habla, pueda tener algo que ver con la modestia.

Pero sin dejar de lado las venenosas acusaciones de Waisman (que Pachacútec II chupaba duro en el Palacio de Pizarro) las caricaturescas demostraciones públicas de educación de todos sus familiares (excepto Zaraí) y la no muy sana y sagrada conducta que a veces exhibe, Toledo es, sin embargo, el mejor de los punteros, ya que en este nivel compite con verdaderas joyas, que no deberían estar ni siquiera en los últimos lugares. Ahí están, a la punta con Toledo, los comunicore-o-asesórame-para-que-no-me-ampayen, o la hija del gánster condenado por delitos de lesa humanidad y por ladrón, que quiere el cargo para sacar de cana a papá. ¿Y Humala? ¡Madre mía!

Si la fuji candidata tiene el 20% de seguidores y adicionamos los votos de comunicoreman y de todos los otros grupos que sólo creen en la democracia cuando se sirven de ella, son demasiados. Esos candidatos “están por debajo de la crítica y solo pueden ser objeto de denuncia” (C. Marx). ¿Cómo puede un peruano votar por ellos? Después de todo lo ocurrido en el país y cuando hasta el mundo islámico intenta democratizarse hoy día, es duro aceptar que abundan peruanos que todavía deambulan en la etapa del hombre-fuerte-para-que-ponga-orden, aunque robe o mate. No distinguen política de gansterismo.
Pero el problema en su raíz no es la gordita, ni su papá, ni los otros como él, sino el pésimo nivel educativo o la falta de cultura cívica en el país, que son uno: una cultura basada en los derechos y valores constitucionales que son de todos los peruanos y no sólo de una parte (aunque sea mayoritaria): dignidad, libertad, no discriminación, por ejemplo. Y “la exigencia de cambiar en la práctica, el enfoque, y las estrategias educativas, de modo que prioricen nítidamente el desarrollo de la inteligencia de los estudiantes y no la reduzcan a su mínima expresión como ocurre en la actualidad”, como dice muy bien la educadora Esperanza Medina.

Hay que insistir especialmente en lo de “el enfoque” (los paradigmas educativos) de lo cual nunca se discute, porque en el país hay todavía muchos asuntos que se pretenden indiscutibles. En democracia, sin embargo, no hay nada indiscutible.

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Una respuesta a “Educación: el enfoque”

  1. Avatar Factor Gonzalez dice:

    Estaba atento a tu redacción del que va como puntero de las encuestadoras, coincidente a mi pensamiento, deben ser manipuladas estas encuestas por alguien que nos ridiculiza desde el extranjero. Porque particularmente yo, no votaría por un ex presidente a quien se le encontró droga en sus bolsillos, ni por la hija de un gánster que ni lo quieren en su ex patria Japón, luego a un cara dura y sinvergüenza del caso COMUNICORE, que con toda desfachatez acusa a la alcaldesa de Lima que es guerra sucia decir lo malo que hizo en su gestión. Por otro lado, que nos pasa a los peruanos y en especial a los arequipeños, cuando fue PPK quien permitió, a que la empresa Cerro Verde, tenga un contrato que le permita no pagar los impuestos que le corresponde al pueblo de Arequipa, e igualmente al resto del país, exonerándolas de impuestos a todas las mineras.
    Pero no encuentro gracia cuando queriendo meter a Ollanta, en el mismo saco, dices madre mía. En este momento se fue todo el encanto de tu inspiración.

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