El enrevesado caso del vitrolas

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A la caza. Grupo policial de Arequipa se desplaza a Madre de Dios en busca de Vitrolas.

El comentado caso de la fuga de Nestor Cotacallapa Urviola, alias “Vitrolas”, del complejo policial Santa Rosa, sede de la Divincri, la madrugada del viernes 29 de agosto de 2008, presenta nuevas pistas, giros y declaraciones que vuelcan el caso hacia un final casi cinematográfico. Una vez capturado en Madre de Dios, Vitrolas rindió una manifestación en la que culpa a los efectivos Paul Alejandro Llamoca Arias y Arturo Arana Corzo de haberlo dejado escapar, tras un pago de 2 mil dólares. Esta manifestación también fue reforzada por su conviviente Olimpia Huamán Quispe, quien afirmó haber conseguido el botín para liberar a su pareja, como en el viejo oeste, de lo que iba a ser una larga estadía en prisión.

Según la documentación recabada del proceso judicial, estas serían las principales tesis para que los jueces dictaminen la pena imputada por los delitos contra la administración de justicia, encubrimiento personal y corrupción de funcionarios en grado de cohecho pasivo propio en contra de los policías Arana y Llamoca.

Sin embargo, revisando los referidos folios del proceso y las declaraciones de Cotacallapa y Huamán, se puede dilucidar la filtración de algunas contradicciones que merecen echarle una vista y escarbar entre ellas para encontrar nuevas pistas.

LA LIMPIA DE OLIMPIA

El primer eslabón de esta larga cadena de implicados es Olimpia Huamán Quispe. Gracias a la información proporcionada por esta mujer, de apenas 24 años de edad, se reveló el atraco a un grifo que su delincuencial marido intentó perpetrar. Además de tan grave acusación, Huamán declaró el 10 de agosto de 2008, en el atestado policial número 051-08-XI DIRTEPOL-RPA, ser víctima de violencia familiar y tener hematomas en el rostro, cabeza y cuerpo, producto de los interminables golpes que le proporcionaba Vitrolas con sus dos revólveres. Sin embargo, una vez intervenida en Puerto Maldonado el 30 de septiembre, por efectivos de la Divincri de esa región, le preguntaron si algunas vez vio a Vitrolas portar armas de fuego y ella respondió textualmente que “no, nunca  he visto que mi conviviente tenga una arma de fuego”. En otro pasaje de la manifestación de Olimpia Huamán asevera que Arana y Llamoca la llamaron para transar y efectuar el pago de los 2 mil dólares entre las 8 y 9 de la noche, y así se puedan borrar los antecedentes de  Vitrolas y se deje todo listo para la fuga. Pero después alega que no puede precisar que el dinero haya sido entregado a alguno de los acusados y que, más aún, desconocía de la fuga, pues ella se enteró recién que Vitrolas había escapado al día siguiente, cuando le llevó el desayuno. Si desconocía de la fuga, la pregunta es por qué efectuó un pago para la liberación y por qué tenía un destino fijo para ocultarse de la búsqueda que montó la policía.

LA PALABRA DE VITROLAS

Como principal actor del escenario, Vitrolas sabe quién miente y quién profesa la verdad en este intricado asunto. Según los descargos de los jueces, él es la única persona para afirmar quién lo había ayudado a escapar de la prisión.

Además, como consigna en sus afirmaciones, alega que era hostigado y perseguido por Arana y Llamoca, mucho antes de perpetrar su frustrado atraco al grifo, pero nunca denunció estas persecuciones y cobros de cupo en su primera captura del 21 de agosto. El pasaje más importante de sus palabras y, tal vez, el eje del proceso sea su declaración más contundente dentro de este universo: la afirmación que la entrega del dinero a los imputados se dio entre las 8 y 9 de noche. Arana y Llamoca se retiraron a las 7:40 de la noche, después de la requisa efectuada por orden del superior Larrea Valdivia. Ambos se separaron y enrumbaron a su casa. Llamoca alega que partió junto a otro efectivo y su familia a ver un espectáculo circense y que regresó a su domicilio a las 11:30 de la noche.

Asimismo Cotacallapa afirma que hubo una conversación con los efectivos durante la madrugada, pero los familiares de ambos policías indican que estos permanecieron en sus casas toda la noche y que recién se dieron por enterados de la fuga de Vitrolas al amanecer. ¿Quién miente?

 

CHOQUE DE FUENTES

Este enmarañado caso presenta un universo de ángulos. Sus planteamientos presentan muchas interpretaciones, como de sus fuentes. Por ejemplo,  en medio del complicado proceso, una fuente del Poder Judicial asegura que la captura de Vitrolas es un favor para la policía, pues según indica, altos mandos de la institución recibieron parte de sus botines. La aseveración de una fuente de la fiscalía admite y revalida el delito de cohecho pasivo, imputado a los policías, pues recibieron el dinero por parte de Vitrolas. Si estos hubieran denunciado el hecho, Cotacallapa habría sido procesado por Cohecho activo. Asimismo, una fuente policial devela que Cotacallapa, una vez capturado en Madre de Dios, debió ser trasladado a Arequipa y no a Lima como se habría dado. Tras su arribó en la capital, Cotacallapa se habría entrevistado con un general de la policía, quien le habría instruido en cambiar su testimonio para inculpar a todo el grupo de policías arequipeños que lo capturaron. ¿Cuál es el interés de un general para carearse con un delincuente de gran calibre? Ahora los familiares de lo policías alegan que Vitrolas manda a pedir 10 mil soles para cambiar su testimonio.

 

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