LOS OUTSIDERS

Patas pa´rriba

El sueño de Fujimori se cumplió y los políticos se fueron a sus casas o a Finlandia, lo que no es una alusión a la última sede de Alas Peruanas sino al fin del mundo; y la carrera electoral se convirtió en una competencia de outsiders cada cual obsesionado por ser lo más out posible y así ganarse el voto de los ciudadanos que últimamente andan también out, es decir en la calle.

Así PPK (que no es la sigla de una mala palabra) aseguró ser el más outsider de todos porque “hasta doble nacionalidad tengo, algo en lo que solo puede competir conmigo Fujimori a quien enviaré a su casa para que no siga pasando las penurias de tener solo una masajista y dirigir la vida política del país desde una oficina que no tiene vista al Pacífico que es por donde vino y por donde podría escapar”. Además PPK sacó a relucir que toca flauta, aunque se cuidó muy bien de aclarar que nunca visitó Hamelin, para no ahuyentar a los inversionistas. Como prueba final, dijo que él era más peruano que el ceviche, es decir un outsider de EEUU, y que no es un político porque él vive de su trabajo, es decir de ser ministro de cuando en cuando.

Toledo, por su parte, dijo que él nunca fue político, “por eso meto la pata a cada rato”, también declaró en tono enfático, carajo: “no tomo whisky y mucho menos etiqueta azul, sino que tomo Red Bull, pero no por lo red, sino por lo bull, bueno creo que ya metí la pata otra vez. Ven que soy outsider. Y si alguien todavía no cree que soy el más outsider de todos, llámenla a Lucrecia Orozco y ella les confirmará que no estoy mintiendo”.

Castañeda no se quedó atrás y prometió que sí salía presidente mejoraría el recojo de basura en todo el país y que sacaría a licitación las rutas de transporte público, así mismo aseguró que construiría las escaleras de la solidaridad en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac. “Más outsider, imposible”, refirió.

Ollanta, recordó que era militar pero que viste de civil y que probablemente se deje crecer el cabello, si su padre y su hermano le perdonan la vida por ello, claro.

Keiko abrió la boca y no bailó el baile del chino. Y demostrando originalidad, pasó de la yuca al olluquito.

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