Reqseykusun waypepanakuna manchayta

Artículos

Paseo fúnebre. Entierro de ocho ronderos que murieron en un enfrentamientos con SL.

“Duele, duele mucho ver estos pasajes de violencia” fue una sentencia anónima al ver estas impactantes postales. Imágenes que desnudan la brutalidad de un conflicto interno y representan una vista profunda de la escabrosa realidad que le tocó vivir al Perú. En este duro trance de sangre y dolor, así como Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Huánuco, Cusco y  Puno; Arequipa también probó y sintió el desgarro del terror. Vivir bajo esa ignorancia e indiferencia, al parecer, se ha convertido en un ‘modus vivendi’ de los arequipeños, quienes desconocen que en las localidades de Caravelí, Chala, Cotahuasi y los centros poblados de Alca, Aguadita, Tocota, Tomepampa y Taurisma de la provincia de La Unión protagonizaron el mismo cuadro: horror, desesperación y sangre que se grafican en estas fotografías.

La práctica casi apologética de la tortura, el supuesto ajusticiamiento popular, el saqueo de los establos y fincas, dinamitar los puestos policiales y de salud, las matanzas “ejemplares”, los ultrajes a las niñas y la ejecución de los denunciantes, también fueron una desastrosa constante de los desequilibrados fanáticos y militantes de Sendero Luminoso (SL) en la región, durante la década de los ochenta.

REENCONTRAR PARA REPARAR

Pasado el oprobio del terror, el Estado, presionado por las instituciones  defensoras de derechos humanos, ha aceptado reparar en algo el trauma de las últimas décadas. En este afán, se creó el Plan Integral de Reparaciones (PIR) para fomentar acciones en favor de las personas y familiares víctimas del proceso de violencia política y enfrentamiento interno. El PIR ha instaurado el Concejo de Reparaciones  (CR) y la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN) para registrar y resarcir, en parte, los daños a los afectados en forma colectiva e individual. Aunque para muchos, ni con todo el apoyo estatal retornará los muertos a la vida, estas dependencias han fijado apoyos colectivos como proyectos de inversión en las comunidades destruidas y facilidades en atención de salud y educación para las víctimas. El otro lado, el más álgido y dificultoso de pedir al Estado, son las reparaciones individuales, las cuales entregarían un apoyo económico a las personas afectadas.

REPARACIONES EN LA REGIÓN

Hasta la fecha, se han registrado en Arequipa aproximadamente 220 víctimas, de las cuales 200 están acreditadas y listas para recibir una reparación en salud y educación. Por otro lado, se proyecta recibir, al menos, 90 víctimas más para su registro. “Algunas pertenecen a la sierra central y llegaron a esta región para escapar del trauma, otras vivieron el holocausto en las localidades de la provincia de La Unión”, afirma Luis Alberto Rosi Cortez, responsable del registro en Arequipa. Y la tarea no es fácil, para obtenerla información que certifique la calidad de víctima se cumple con un tecnicismo tan hiriente como necesario, pues se le pregunta cuándo ocurrieron los sucesos, dónde se suscitaron, quiénes causaron la afectación,  cómo sucedieron los acontecimientos y cuáles fueron los efectos.

“Lamentablemente en La Unión muchas personas que fueron golpeados por el terrorismo sienten que alguien de SL los está observando, como una presencia oculta, que no les permite hablar de las matanzas y ajusticiamientos”, expresa Rosi Cortez.  Entonces, en medio del registro se dan dificultades y tabús. “Muchas víctimas no quieren reconocer su condición por que quieren olvidar el pasado”, indica Myriam Quiñones, representante de la organización pro derechos humanos “Para Que No Se Repita”.

Las reparaciones individuales oscilarían, desde un ángulo optimista, alrededor de los 130 mil soles por víctima, dependiendo del daño que tipificaría el CMAN. Sin embargo, el recorte presupuestal del PIR de 40 a 26 millones de soles hacen cada vez más estrecha y difícil la labor. “Lo que buscamos es dar una vida digna a las víctimas, ya pasaron más de 20 años y muchos sobrevivientes murieron esperando una atención del Estado”, se lamenta Quiñones.

Y ante la pregunta sobre el apoyo a  las políticas de los derechos humanos, la especialista responde y remata que “en el gobierno de García se ha retrocedido, pareciera que el  tema  es de quinta importancia, mientras tanto, víctimas y huérfanos esperan o simplemente sortean el trago amargo de sangre que les tocó pasar”.

Hay que recordar que todo pueblo que olvida su historia y sus víctimas está condenado a repetirla.  Y, evitando el oprobio, será mejor que reconozcamos el dolor.

Impotencia. Una campesina acompaña el cuerpo de un familiar.

El testimonio del terror en Arequipa (Fuente: Comisión de la Verdad y Reconciliación)

1982 – Socabaya – Arequipa

En el Penal de Socabaya, miembros de la Policías de investigaciones detuvieron a una mujer a quien acusaron de terrorista por no haber querido dar su nombre en el interior del penal tras visitar a su sobrino. La víctima fue violada por tres efectivos, luego fue llevada a su casa donde rebuscaron todo a pesar que ella no podía caminar como por las violaciones. Fue acusada por el parecido que tenía con una senderista registrada en una foto. Luego de esto fue colgada de los pies cosa que le produjo sangrados. Luego de 4 días un fiscal ordenó que trasladaran a la víctima a una clínica pero ésta fue trasladada a la fiscalía en donde le dijeron que quedaba en libertad. Luego de esto la víctima fue perseguida y amenazada por policías durante años. También ingresaron a su negocio para robarle en repetidas oportunidades. Finalmente, la víctima tuvo que mudarse a otra localidad.

1985.- Alto Selva Alegre – Arequipa.

Treinta encapuchados integrantes de la Policía Nacional del Perú, entre uniformados y vestidos de civiles, ingresaron al domicilio de una persona a quien detuvieron y llevaron a la  Dirección contra el terrorismo (DIRCOTE). Fue trasladado a unas oficinas donde era continuamente golpeado. La primera noche lo colgaron y luego trataron de asfixiarlo dejándolo inconsciente. Después fue amenazado con detener a sus familiares si no se autoinculpaba como senderista. Transcurridos 15 días fue conducido al Poder Judicial para la instructiva y luego trasladado al Penal de Socabaya donde fue juzgado y sentenciado por jueces sin rostro a 20 años de pena privativa de la libertad. En 1994 fue trasladado al Penal de Yanamayo. Actualmente, se encuentra cumpliendo pena en el Penal Castro Castro.

1986 – Jaboco Hunter – Arequipa

En agosto, un grupo de efectivos del policía detuvieron a un sujeto y lo condujeron a la dependencia de la calle Beatario, donde lo amarraron, le vendaron los ojos, lo desnudaron y lo mantuvieron sin alimentación por 15 días. Fue golpeado hasta quedar inconsciente y sumergido colgado en pozos de agua hedionda varias ocasiones. Pasados los 15 días fue trasladado al penal Siglo XX. En el penal murió el sujeto a consecuencia del hostigamiento por su presunta filiación a Sendero Luminoso.

1988.- Cotahuasi, La Unión – Arequipa.

Cerca de 80 miembros del PCP-SL ingresaron a la Hacienda de Lancaroya y convocaron a una reunión. Luego reclutaron a 10 pobladores, entre los que se encontraban dos campesionos, quienes fueron llevaron hacia Cotahuasi. Alrededor de las cinco de la mañana, los reclutados retornaron después de haber participado en un enfrentamiento. Uno de ellos se resistió en entrar al combate y  degollado. El otro se al PCP-SL y  ocho años después fue detenido en el distrito de Cotahuasi.

1990.- Tocota, distrito de Huanuhuanu, Acarí,  Caravelí – Arequipa.

Miembros del PCP-SL capturaron a cinco pobladores que fueron llevados al colegio de la localidad donde se encontraba reunida toda la población. Allí dieron vivas a Abimael Guzmán. Luego se llevaron a los cinco capturados y prohibieron a la población que los siguieran. Al día siguiente, después de buscar a los capturados, fueron encontrados muertos. Tenían signos de haber sido golpeados y ahorcados con cables. Además, presentaban cortes en el cuello.

 

1991.- Sayla, distrito Huaycaya, La Unión – Arequipa.

Miembros del Ejército Peruano de la base militar de Sayla detuvieron a un campesino acusado de ser terrorista. La víctima fue golpeada en todo el cuerpo con las armas que llevaban los militares, una vez agonizante quemaron su cuerpo. Este no murió. Al percatarse los militares de que aún estaba vivo fue arrastrado hasta el poblado de Quelloquello, donde lo mataron de dos balazos en la cabeza.

 

1992.- Chuquibamba,  Condesuyos – Arequipa

Una columna del PCP-SL tomó como prisioneros a los pobladores del lugar, a quienes formaron en filas en la plaza principal. Paralelamente, los senderistas quemaron la municipalidad y otras instituciones públicas. Después de la destrucción asesinaron a las personas que se enfrentaron a ellos y a las que intentaron huir. El sobreviviente que dio el testimonio fue herido con un disparo en la pierna pero logró intentó huir del local municipal.

1994.- Pucará, La Unión – Arequipa.

Las rondas campesinas de la localidad de Pucará, en el límite entre Ayacucho y Arequipa detuvieron a una mujer identificada. Allí la golpearon y despojaron de sus bienes para luego trasladarla a la base militar de Chuquibambilla, (Apurímac) acusada de terrorismo. Luego la llevaron a una base en Puno donde la violaron y torturaron. Fue sentenciada a cumplir 25 años de prisión en Yanamayo. Tras apelar, su condena fue cambiada a cadena perpetua.

 

(Por respeto a las víctimas las presentamos en el anonimato)

Aunque en la capital apenas nos enteramos, las localidades arequipeñas de Caravelí, Chala, Cotahuasi y los centros poblados de Alca, Aguadita, Tocota, Tomepampa y Taurisma de la provincia de La Unión protagonizaron el mismo cuadro: horror, desesperación y sangre que se ven estas fotografías.

También puedes ver

No se encontraron resultados

Una respuesta a “Reqseykusun waypepanakuna manchayta”

  1. roberto dice:

    Que lastima señores, lamentable que sólo se pueda tener un análisis distorsionado de la guerra interna que vivió y vive; acaso no fué el Estado y sus fuerzas armadas los realmente que hicieron terrorismo de estado, tratando de imperar el latricio de miseria y explotación, la sangre del pueblo jamás será olvidada, y no vengan ha justificar semejante patraña, que defienden Uds. ha este miserable sistema caduco y obsoleto , creen que esta supuesta democracia es el paraiso para el pueblo, ¡NO¡ solo la lucha armada liberará relamente a nuestro pueblo, el resto son estupideces mentales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE