¿QUÉ NOS PASA?

El regreso

Uno siempre regresa. Somos como una onda hertzsiana que vamos y venimos; una onda que nos transporta y que nos lleva en función de nuestro propio destino y cada vez que regresamos vemos las cosas de distinta manera, vemos la ciudad desde otro punto de vista y eso es lo rico de volver.

Desde hace ya algunos años mis regresos a Arequipa han sido constantes y como suelo hacer, empiezo a mirar las cosas con cierto ojo crítico y siento que muchas de ellas no cambian y que la globalización y la postmodernidad no terminan nunca de llegar a la ciudad. Un amigo sostiene que Arequipa apenas ha llegado a la modernidad y que salvo un puñado de gentes pensantes y una que otra propuesta audaz, la postmodernidad es apenas un tufillo en la sociedad characata.

Y entonces la pregunta es, ¿qué pasa en Arequipa? ¿Qué nos pasa a los arequipeños? ¿Por qué seguimos mordiéndonos la cola? ¿Qué nos impide mirar hace adelante y caminar en busca de nuevos rumbos? ¿Por qué seguimos pensando como “provincianos” de segunda?

Probablemente las respuestas estén en las mentes de mis amigos sociólogos (¡agarren esa flor!) y en cualquier caso esa es su chamba; pero las preguntas están dirigidas a la gente de a pie, esa que cada día camina por el centro de la ciudad con la indiferencia de aquellos que les da lo mismo blanco que negro. Esa indiferencia que nos mata y que nos mantiene ese ostracismo provinciano en el peor sentido de la palabra.

Nadie entiende cómo es que llevamos diez años discutiendo si se debe hacer o cómo se debe  hacer el Puente Chilina, cuando es una necesidad urgente ante el crecimiento demográfico, la constante migración y hasta el cambio climático que nos demostró una vez más que no estamos preparados para enfrentarlo.

Fue en el 2002 en que se contempló el proyecto en el Plan de Desarrollo de Arequipa Metropolitana. ¿Diez años para hacer un puente? No quiero entrar en detalles y analizar las distintas observaciones que hicieron tirios y troyanos al puente de marras, porque sería ocioso e interminable; pero sospecho que tiene que ver con una cuestión de eficiencia, palabreja que según la RAE significa: “Aptitud, capacidad para llevar a cabo un trabajo o una tarea con el mínimo gasto de dinero, tiempo, etc., y el máximo provecho o rendimiento”.

Y eso es lo que deberíamos exigir a nuestras autoridades, ¿es mucho pedir?

Cuando mi amigo y colega Simón Balbuena Marroquín ganó las elecciones municipales en el 2006, me reuní con él y le sugerí sobre la necesidad que tenía de contar con un equipo de profesionales eficientes que le permitan hacer un gobierno local exitoso. Le dije textualmente: “Una cosa es ser alcalde de Hunter y otra muy distinta ser alcalde de Arequipa. Son las grandes ligas, Simón”. Creo que no me escuchó en medio de la algarabía del triunfo electoral o quizá porque pensaba que la cosa era pan comido; pues la realidad le demostró que no fue así y que los líos menudos, la prensa chicha y corrupta que lo acosaba, los políticos con los que decidió aliarse que terminaron siendo sus peores enemigos, tragado por la propia burocracia municipal o quizá porque le faltaron ideas.

Yo creo que le faltó eficiencia, le faltó, como le viene faltando al actual alcalde, una visión de ciudad, una perspectiva al corto y mediano plazo que exige la población, pero sobre todo a largo plazo para saber hacia dónde queremos ir. No puede ser que sigamos viendo iniciar obras de alcantarillado en plena época de lluvias, sin ningún tipo de planificación, como si se tratara de parchar calles y apagar incendios, o puentes que nunca terminan de hacerse.

Mientras los arequipeños no tengamos claro qué ciudad queremos tener, y sigamos eligiendo autoridades incapaces de ser eficientes, seguiremos viendo vendedores de anteojos de sol y vendedoras de tunas a vista y paciencia de la policía municipal en pleno Centro Histórico de la ciudad. Así de simple.

Una respuesta a “¿QUÉ NOS PASA?”

  1. MIguel dice:

    Estas en lo cierto Omar; la ciudad ha perdido el rumbo desde hace 20 anos.
    Quizas porque no contamos con profesionales competentes en nuestras instituciones como para trabajar por un objetivo comun de desarrollo. Todos los Alcaldes desde los Caceres hizieron lo que quisieron… Obras si pero sin ningun tino; recientemente como tu indicas ‘el famoso Puente Chilina’ que de la noche a la manana se quizo construir sin permisos, estudios ambientales, etc; lo mismo con el nuevo Balneario de Tingo y el Patio Puno; sin permisos del Ministerio de Cultura y con un diseno que da mucho que lamentar… la incompetentcia y la improvizacion se han aduenado de la ciudad… ni que decir del medio ambiente… Arequipa es un basural… aun nuestros desagues descargan directamente al Rio u acequias; el sistema de transporte un caos, etc… y los Arequipenos?… donde estan?…. pero ahi esta el detalle… Arequipa ya no es la de hace 20 anos… ahora es una mezcla de Arequipenos, Cuzquenos, Punenos, etc, con respeto a todos ellos, pero que ya no les inteesa donde viven ni por donde caminan… solo viven para trabajar y de vez en cuando una salida a alguna picanteria o chichartoneria. Mi mas reciente recuerdo de Arequipa fue el Diciembre pasado… la gente esperando su Micro o Combi en una ezquina con la frente fruncida y la rariz com queriendola cerrar para no respirar el humo negro que de manera excesiva salia por el tubo de escape de varas combis…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE