DON ISAAC Y EL IUSNATURALISMO

Sobre el volcán

Los que creen en el Derecho Natural, como  Isaac Humala, parten de la idea, jamás probada,  que existen unas normas que son intrínsecas a las naturaleza humana, y en esa medida los llamados Derechos Humanos o, antes,  Derechos del Hombre y del Ciudadano, serían Derecho Natural. El hombre habría nacido con esos derechos y en consecuencia él no habría podido ser el creador de ellos. Nadie crea su propio estómago (él sí intrínseco al ser humano).

Según ellos los derechos naturales no serían creación deliberada  de los seres humanos, que en un lugar y en un espacio determinable deciden  regular su conducta  a partir de normas (impuestas o acordadas). Eso que Kelsen llama Derecho positivo. Luego  los Derechos Humanos sólo habrían sido reconocidos  y no creados por los constituyentes de 1789 en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.  ¿Y quién creo, entonces,  los derechos naturales? Nadie o Dios. Toda concepción jurídica está fríamente vinculada  a una cosmovisión, como el ius naturalismo medieval al catolicismo.

El ius naturalismo es sólo una creencia. Parte del prejuicio que el hombre tiene una naturaleza (animal)  a pesar de su autoconciencia, valores,  lenguaje, imaginación, inteligencia, sentido del humor,  sensibilidad ética, estética. Rarísimo animal. Pero, como escribió  Antonio Gramsci,  “el hombre no tiene naturaleza sino historia”. Es un ser esencialmente (pero no sólo)  espiritual ,  sin negar su participación biológica en la naturaleza, pero sin que se pueda reducir al ser humano a la pura biología. ¿Quién decide, quién puede decidir lo que es “natural” y lo que no lo es?

El ius naturalismo jurídico puede ser medieval (teológico) o moderno (racionalista). En el ius naturalismo medieval el derecho humano o Positivo debe fundarse en la palabra revelada por Dios, la Biblia, o no es Derecho, ni siquiera injusto. En  en este caso Dios es el gran Legislador, el gran creador de todo lo que existe en la naturaleza, incluido el  hombre, que es un ser natural, que pertenece a uno de sus reynos.   Ese  Derecho positivo humano debe someterse a la potestad divina. Dios era en esta concepción el primer fundamento de Derecho. Por eso don Isaac sostiene, impávido, que “el derecho natural está por encima del derecho humano”. ¿Qué será esto que está “por encima del derecho humano”, don Isaac?

Con la revolución democrática moderna, después de la Reforma y el cisma cristiano, la razón pasó a cumplir ese papel fundamental en el derecho moderno que antes correspondía al poder divino. Todo un deicidio. Pero todavía se hablaba de un ser  natural como los vegetales,  minerales y  animales (como él)   sólo que “racional”.   Todavía se habla de la razón natural. La naturaleza sigue siendo el criterio,  o quien está detrás, no el espíritu humano. No la voluntad y la inteligencia humanas. El hombre concebido aristotélicamente como “animal racional”, es una contradicción en los términos. ¿Como puede ser animal y racional a la vez? Suponiendo que solo fuera sólo racional y no también imaginativo, sentimental, volitivo, intuitivo, etc (rarísimo animal).

El ius naturalismo ha  servido a lo largo de los siglos para justificar  las mayores iniquidades y prejuicios como el de la inferioridad de la mujer, tan difundido hasta hoy; como  la negación de la calidad humana de la raza negra  en la Colonia;  como las abundantes conductas, gestos y signos homofóbicos hoy (pero no en Grecia antigua),  todo con el sanbenito que  “no es natural”. Pero tampoco es natural  aprender una lengua, obtener un título profesional, tomar el bus, comprar el pan,  o cualquiera de las infinitas decisiones que tomamos todos los días;  y nadie se queja. Se utiliza el criterio de la naturaleza para juzgar moralmente la conducta del animal (racional), especialmente contra sus más elementales y naturales necesidades sexuales. Paradoja celestial.  Amor- odio a la naturaleza.

El derecho natural del facistoide padre del presidente, no puede ir contra el principio republicano de igualdad,  de erradicación del privilegio y la discriminación, presupuestos de la vida jurídica moderna civilizada, que surge contra la monarquía absoluta:   la que inventó el tarjetazo, la vara y demás vínculos cortesanos, que  también hemos  heredado del pasado colonial pre-moderno, a pesar de las desdibujadas formas republicanas, como se puede ver  en este caso y en el del otro   privilegiado reciente: el Fuji sátrapa.  Si tuviéramos un presidente democrático y republicano, él mismo  se encargaría de arreglar el entuerto de los sobones del INPE y del ministerio de justicia. Pero el culposo y   revelador hermanón  huye  de las preguntas de la prensa. Toda una confesión.

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