Guanderful siti

El Espantacuervos Jorge Alvarez Rivera

Se han iniciado con entusiasmo las pasadas de voz para votar para que Arequipa sea considerada una de las “7 ciudades maravillosas del mundo”. El concurso lo impulsa el mismo Bernard Weber, el suizo millonario que nos trajo “Las nuevas 7 maravillas del mundo” (donde Machu Picchu quedó entre las elegidas),  y “Las 7 maravillas naturales”, (donde el Colca no alcanzó los clicks necesarios), una votación electrónica que nos pone más chauvinistas que nunca y el mouse se convierte en hundido testigo del repentino cariño que sentimos por el país que nos vio nacer.

Como lo prueba el reciente linchamiento público a Ivan Thays por decir que no puede tragarse un tacu tacu supremo porque podría pasar estaciones enteras espantando a las amistades con sus ventosidades, el asunto del orgullo nacional se ha enfocado en ítems que se han vuelto intocables y, según la escala de fanatismo del compatriota, sacros. Pobre de ti maldito traidor que se te ocurra ir en contra de la nueva estrofa: “Ustedes son de Perú y tienen derecho a comer rico”.

Presiento que esta nueva disputa online va a sacar lo peor de nosotros. Hay nueve ciudades peruanas involucradas en el asunto: Lima, Cusco, Callao, Trujillo, Iquitos, Chiclayo, Huancayo, Arequipa y Piura. Limeños, cusqueños, chalacos, trujillanos, charapas, chiclayanos, wankas, characatos y piuranos iniciarán un pleito virtual reclamando como propia y exclusiva la condición de maravillosos. El Tuturutu mechando hasta morir contra cualquier intento de quitarle esa categoría que será determinada desde las cabinas públicas de Internet.

Se me ocurren algunos slogans que respondan a una realista campaña de marketing para empezar a promocionar a Arequipa en esta batalla por ganar el concurso de este Weber que la UNESCO no respalda.

  • “Sienta usted la emoción de viajar en uno de los sistemas de transporte más fraternales del mundo. Comparta con 40 congéneres un espacio destinado para 18. Perciba en simultáneo los olores de varias de generaciones unidas por la necesidad de llegar a su destino. Descubra los efectos de estar en la famosa posición de pollito comiendo maíz, inclinado sobre la pelvis de un desconocido feliz. Pague por ello.”
  •  “Deléitese con nuestro espectáculo anual de destrucción frente a las lluvias. Cada verano los habitantes de Arequipa se maravillan ante la pérdida, que han asumido como natural, de sus calles y avenidas, brindando además la posibilidad de un nuevo turismo vivencial, el off road 4X 4. Nada como quedarse a medio camino encerrado en un tico para apreciar la belleza de caminar bajo el aguacero”.
  •  “Viva la emoción de ser asaltado en el taxi que toma del terminal a su hotel. Anímese a vivir la experiencia del secuestro mientras sus eventuales anfitriones hacen uso indiscriminado de sus tarjetas de crédito. Despierte cerca al Misti, a la intemperie de nuestra magnífica campiña (en extinción). Apúrese.”

La ciudad es esa en donde vives, no la que le quieres vender a los turistas.

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