¡ALTO A LA BARBARIE!

El regreso

Foto: http://fotografiamartinsilva.com


Este viaje a la semilla ha servido para comprobar que a un gran sector de la ciudad le interesa muy poco lo que pase en su entorno, sólo les importa vivir el presente; el pasado no es importante, quizá porque no nacieron aquí o si nacieron en esta maravillosa ciudad, su percepción de la cuna es absolutamente circunstancial. Un accidente en sus vidas.

Y eso, no está mal, la vida es así y no todos pensamos ni sentimos igual, de eso se trata; sin embargo no puedo soslayar la actitud de muchos de esos arequipeños que a pesar de sus ancestros y del legado de esa Arequipa rebelde y contestataria, asisten impávidos a la lenta destrucción de la ciudad sin mover un dedo para evitarlo. Miran de reojo cómo caen los viejos muros de la ciudad de sillar, mientras murmuran en los cafés, lo terrible de la actitud del alcalde Alfredo Zegarra, específicamente en el caso del otrora bello balneario de Tingo y el Patio Puno.

He asistido al velorio de la ciudad, acompañado de un coro de amigos y respetables ciudadanos que se acercan a darme el pésame, como si yo fuera el único viudo en este entierro del pasado de la ciudad. ¿Es que los arequipeños hemos perdido la capacidad de indignarnos? ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué no hemos hecho nada por detener la destrucción de nuestra memoria histórica?

Impulsado por la indignación, recordé los años de lucha contra la dictadura corrupta de Fujimori y Montesinos, cuando cientos de ciudadanos salieron a la Plaza Mayor para lavar la bandera en un acto simbólico pero contundente que sirvió para decirle al gobierno que no permitiríamos más atropellos a los derechos humanos. Gesto que se replicó en algunas regiones del país y que sirvió para que el país y el mundo se enteren de las tropelías que venía cometiendo el gobierno y que no estábamos dispuestos a seguir tolerando. Y me preguntaba ¿por qué no hacíamos lo mismo con la Bandera de Arequipa para decirle al alcalde que la ciudad no es su chacra, donde puede hacer tabla rasa de la historia y destruir un balneario como el de Tingo y levantar coliseos en el Patio Puno?

Es verdad que ya no hay casi nada qué hacer, nada devolverá las viejas piscinas de Tingo y quizá no se pueda demoler la obra en el Patio Puno, pero sí podemos hacerle saber a la autoridad edil, que ya basta de tanta barbarie contra la ciudad. En su conciencia quedará grabada su gestión y sus hombros cargarán el féretro de parte de nuestro pasado.

No sé cuál ha sido el impacto en quienes me escucharon o leyeron, al parecer un sector está dispuesto a levantar su voz de protesta. He recibido muchas muestras de apoyo a través de las redes sociales y algunos han comprometido su apoyo incondicional; y eso es lo que debería pasar. Sé que los jóvenes del Grupo Cepia han tomado la iniciativa y producto de ello han elevado un Manifiesto que es un gran avance; pero necesitamos dar un paso más.

Si aún tenemos vergüenza ajena, en los próximos días, los arequipeños de verdad, saldremos a la Plaza de Armas pacíficamente, sin agresiones ni insultos a la autoridad, a lavar la Bandera de Arequipa, en un acto cívico que nos reivindique como arequipeños que amamos esta ciudad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE