De sombreros y cabezas

desde mArte Avatar

He asistido, en poco menos de un mes, a dos convocatorias que pretendían, en primer lugar, explicar el estado actual de la Cultura en la ciudad y, luego, recoger las impresiones e ideas sobre el tema de parte de quienes estamos involucrados institucional o independientemente con el quehacer cultural, desde la producción, la gestión o la promoción de la cultura en Arequipa.

La primera fue organizada por la Municipalidad Provincial, a través de su Gerencia de Desarrollo Social y Educación con la directa participación del encargado de la Sub Gerencia de Educación, Cultura y Turismo. Las casi 3 horas que permanecimos sentados en el Teatrín de la Municipalidad sirvieron para corroborar que existe una gran confusión entre lo que representa un Plan de Desarrollo Cultural, que tendría que ser consecuencia lógica de la Política Cultural para la ciudad (en vista de que no coordinan con el Gobierno Regional), y una serie de actividades aisladas una más insignificante que la otra.

Desde un largo recuento de eventos que comprometieron el uso de su magro presupuesto, como presentaciones de libros, varios de los cuales estaban relacionados a estrategias de autoayuda, lo que revela cierta inclinación temática, hasta inauditos detalles sobre la ceremonia de elección de la Reina de Arequipa, que, según dijeron los conferencistas, se realiza al aire libre en pleno invierno a exigencia del público que quiere ver a las señoritas candidatas lo más cerca posible.

La siguiente reunión se realizó gracias a la convocatoria del Gobierno Regional que viene estructurando su Plan de Desarrollo Concertado con miras al 2021, en el que incluyeron, sin querer queriendo, el rubro Cultura dentro del eje Educación, Salud y Familia.

No me gustaría parecer impertinente, pero en ambas reuniones me volvió el deseo oculto de haber nacido en un lugar en el que los que portan sombrero tienen cabeza. Resulta inaceptable, por ejemplo, que uno de los objetivos del Gobierno Regional respecto a la cultura sea «promover la diversidad cultural y lingüística dentro de y para la sociedad de la información».  Una cantinflada de esas que a sus propios autores les resulta imposible interpretar.

Inaceptable también que estén elaborando ese Plan de Desarrollo Concertado sin una convocatoria seria y coherente con lo que supuestamente persiguen dentro de la visión esa que ya tienen redactada: «La Región Arequipa, es un territorio articulado, ambientalmente sustentable, con economía sostenible, priorizando agroindustria, manufactura y turismo, con una población educada, saludable, con empleo digno y seguridad».  (Sirva el paréntesis para observar que somos poco ambiciosos.  Pensé que queríamos ser los mejores en lo que nos distingue de los demás).

No sé si todos los que estábamos en esa mesa convocados básicamente a solicitud  de Nilo Cruz, de Arequipa te queremos, iniciativa ciudadana,  esperábamos una agenda que enmarcara los propósitos de la reunión y la directa participación de los «verdaderos planificadores» del Gobierno Regional. Yo sí, porque sentí (lamento escribirlo) que nos mandaron al equipo de segunda división.

Así no se elabora ningún plan serio en ningún rubro. En ambas reuniones me dio la sensación de que bromeaban  con los presentes, de que nos creen ingenuos y de que seguimos con la triste costumbre de llenar  la sombrerería con personas que no cumplen con lo que tendría que ser el requisito principal: evidencia de cabeza.

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