Lo inasible

El Espantacuervos Jorge Alvarez Rivera

Foto: http://elcobayero.blogspot.com

 

El paso peatonal de Abbey Road, en Londres, no queda exactamente donde se tomó la fotografía icónica de los Beatles. Fue movido varios metros luego de algunas remodelaciones a esa calle. Todos los días cientos de turistas llegan hasta allí para recrear la portada del mítico álbum de los 4 grandes de Liverpool. Muchos de ellos no saben que la ubicación geográfica de la escena ha cambiado y siguen disparando sus cámaras en busca de ser parte de la historia de la música. Es, desde diciembre del año 2010, patrimonio nacional británico, al igual que el edificio donde quedaban los estudios de grabación que llevan el mismo nombre de la calle. Iban a ser parte de un negocio inmobiliario pero el peso de su historia detuvo el proyecto.

Y pensar que solo son: un viejo inmueble en una esquina y algo de pintura blanca sobre una pista.

Imaginen si al alcalde de allí, en un arranque de modernidad, se le hubiera ocurrido que, en lugar de mover el crucero, había que poner, digamos, un puente peatonal de metal, con luces de colores y una que otra pancarta que anuncie, en inglés, algo así como “Londres, sembrando futuro para todos”. Y al edificio, que ya estaba viejito, lo hubiesen demolido para construir un ambiente más ad hoc con los tiempos que corren. “Ok, seguirá siendo un estudio de grabación, pero ahora con algo más al estilo de Las Culisueltas. Música es música ¿no?”, podría haberse planteado en una sesión de concejo.

Hace unos meses estuve de visita después de mucho tiempo en mi pueblo, San Juan de Marcona. Tenía la costumbre en mi niñez de caminar hasta el faro y ver desde allí el atardecer. Sí, cliché y cursilona la costumbre pero los viejos hábitos son duros de matar. Este año traté de repetir la ceremonia pero el paisaje fue demoledor. Una empresa minera que extrae mármol había hecho una especie de pared con el desmonte de su operación, bloqueando la vista del horizonte. En lugar del sol extinguiéndose en el océano Pacífico, en una preciosa agonía de fuego, ahora solo se ve una muralla de mármol y piedra que, me dicen, solo durará un tiempo y que luego todo volverá a la normalidad, cosa que francamente veo imposible.  Y claro, ninguna organización o colectivo ambiental moverá un dedo para preservar la vieja costumbre de este columnista de mirar el ocaso. Ni que fuera un beatle. Además, al final, Marcona es solo un pueblo, un asentamiento minero con un pequeño puerto y nada más. No es una CIUDAD como Londres, donde se protege lo inasible o como Arequipa, donde sus ciudadanos cuidan de su patrimonio, material e inmaterial, por el orgullo que sienten pese a que a los habitantes contemporáneos no les costó nada tenerlo.

Jamás veríamos, por ejemplo, a un arequipeño orinando en una pared de sillar construida hace siglos, ¿verdad? Nunca se le cruzaría por la cabeza a un empresario local poner cartelitos multicolores invadiendo la vía pública o sacando parlantes a la calle para retumbar a 400 watts los jingles de su producto ¿no? Jamás un gerente se imaginaría bajarse una casona del centro histórico para hacer, no sé, una tienda de ropa. Ni hablar de sus transportistas, a los que en la vida se les ocurriría modificar sus vehículos para que entre más gente con tal de ganar dinero. Porque si alguno lo hiciera habría multitudinarias marchas y movilizaciones de los arequipeños orgullosos de su linaje para protestar por los atentados.

Y por supuesto, a las autoridades electas para velar por la ciudad nunca jamás en la vida se les ocurriría hacer algo monstruoso contra su historia, porque precisamente respetan los siglos que hay detrás.

Ojalá un día en mi pueblo aprendan cómo se cuida una ciudad.

3 respuestas a “Lo inasible”

  1. Yo Chapalee en la piscina chiquita, aprendi a nadar en la mediana, me gradue en la grande, lastima que ahora nuestros hijos solo conoceran LO QUE ZEGARRA SE LLEVO, o lo que nos dejo.

  2. Avatar Nilo dice:

    Zegarra;
    tu terquedad te cego por completo y te llevaste decadas de historia y memoria colectiva con la destruccion del balneario de Tingo. Tu comunicado debe ser corregido por que no hiziste una «remodelacion» hiziste una «demolicion» de la historia para construir algo totalmente diferente y ajeno a la historia, cultura y costumbres de los Arequipenos… me equivoco?. El Int. de Cultura tiene que dar un fallo ejemplar y ordenar que las obras; especialmente la del Balneario de Tingo, se demuelan y se re-contruya y se «remodele» Tingo tal y como estuvo hace unos meses.
    Los Arequipenos tenemos que aprender de este error de nuestro Alcalde.

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