Amores Patrios

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Foto: Cortesía: www.pulsamérica.co.uk

Recuerdos del pasado me remiten a aquellos ansiados desfiles militares de Fiestas Patrias. Apostado en primera fila, inquieto e impaciente, aguardaba el paso de lo que consideraba “versiones reales” de algunos de mis juguetes preferidos; desde lanzamisiles y tanques, hasta helicópteros y aviones a chorro. Era, sin duda, mi forma personal e ingenua de entender la patria y el patriotismo. Ahora, luego de algunos años, confieso que esa obsesión no era más que una inocente inquietud por ver de cerca soldados y armamentos “de verdad”; hasta que un poco más tarde cayó en mis manos “El pequeño vigía lombardo” de Edmundo de Amicis. Muy emocionado, tras corta lectura, pude comprender, en algo, que el amor a la patria era mucho más que simplemente ver desfiles y agitar la banderita que preparábamos en el colegio. El cuento sobre aquel bravo niño trepado en lo alto de un árbol y alcanzado por una mortal bala enemiga, fue una temprana y suficiente lección para ayudarme a entender el verdadero amor a la patria.

En otro momento de mis recuerdos del pasado, me permito citar aquel 8 de octubre cuando, en ceremonia de homenaje al Caballero de los Mares en el Ovalo Grau, y luego de escuchar el Himno Nacional apareció, rasante, una cuadrilla de modernos Mirage V, casi tocando la efigie del magno héroe nacional. Fue la primera vez que pude, y de tan cerca, apreciar unas rugientes turbinas al rojo vivo que se alejaban raudas hacia el horizonte, desatando un sordo ruido que sólo fue interrumpido instantes después por un murmullo colectivo. Eran otros patriotas ciudadanos que, empuñando pañuelos al rostro, no pudieron ocultar, al igual que el autor de esta nota, el emotivo resultado de un momento que quedó, por siempre, grabado en la mente y el corazón.

Muchos años después, a poco de haber iniciado mi carrera universitaria, la Patria llamaba a sus hijos y me tocó ponerme a su servicio, como a muchos otros les habrá tocado semejante honor; a pesar que para otros tantos, dicha experiencia habrá sido mas que una pesadilla. Ni qué decir de quienes no tienen ni idea del asunto y tal vez  hasta prefieran dar por terminada la lectura de éste articulo, por considerar el servicio militar como cosa de cholos. Pues bien, no pretendo contarles mi experiencia personal en el Batallón de Infantería Blindado “Víctor Fajardo” No. 57, allá por 1975, cuando estuvimos, literalmente, a un paso de una segunda Guerra del Pacífico; ni tampoco detallarles las cientos de anécdotas ocurridas durante el servicio. Pero si algo puedo decirles es que, una cosa es vestir el uniforme de la patria en tiempos de paz y otra, muy distinta, servirla vistiendo su informe en momentos agitados y en un escuadrón que estaba destinado a abrir el frente de una batalla que, por azares del destino, no ocurrió jamás.

Hoy día veo con agrado que muchos jóvenes se han atrevido a vestir uniformes patrios para tomar parte de la reserva nacional. Veo que en ellos aflora una mezcla de sentimientos de aventura y también, de auténtico amor a la patria.  Sin embargo, el Servicio Militar Voluntario aún acusa muy poca receptividad y es necesario sembrar en la ciudadanía una nueva imagen del Servicio Militar. Rescato aquí un dicho muy popular entre la juventud femenina de nuestro vecino del sur que, medio parafraseando, dice: “si el pololo quiere enamorar a su polola, primero debe servir a la patria; antes no”. Signo de amor a la patria y conciencia cívica?

Por supuesto que existe una y mil formas de demostrar amor a la patria, y no pienso decir que vestir el uniforme es la mejor, ni nada por el estilo.  Creo que cada peruano(a) debe encontrar una forma de servir a la patria sin necesidad de acuartelarse. Sin embargo, no creo en saludos a la bandera, cuando por detrás hay actuación oscura y malintencionada. Dudo que el voto militar sea útil a la patria en ausencia de una cultura de patria entre los jóvenes votantes uniformados. Hacer las cosas correctas y hacer el bien común es algo que, sin duda, nos hace crecer como sociedad y como país, pero entonces qué inventar para hacer crecer a la patria? Mas desfiles y shows de poderío bélico? Embanderamientos libres y permanentes, como los que ocurren en Estados Unidos? Vestirnos blanquirojos? Cantar más fuerte Perú con “p” de patria?

Sin duda, el amor a la patria debe ser resultado de una nueva cultura cívica y patriótica evitando conducir a las nuevas generaciones de peruanos hacia un chauvinismo intrascendente y retrógrado. El verdadero amor a la patria es velar, con o sin informe, para que cada día nuestra patria sea más patria. Amores patrios que deben ser actos de amor de todos los días y no solo de un ajeno, largo y relajante fin de semana.

Una respuesta a “Amores Patrios”

  1. Avatar Miguel dice:

    Me parece que cualquier peruano que roba o asalta y mata deberia ser condenado como tridor a la patria. la patria somos nosotros tambien y cualquer acto que nos ataque o nos dañe deberia ser una forma de traicion. peor si el delincuente es autoridad, policia o militar. No sabia que estuvimos casi en guerra con chile en 1975. seria bueno informar mas de eso a los jovenes que en ese año apènas nacimos. gracias.

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