De cine y otros asuntos

desde mArte Avatar

El fin de semana pasado me regaló una experiencia muy interesante. Acompañé a Miguel, mi esposo, a CINESUYU, Muestra de Cine Peruano 2012, a la que también asistieron otros cineastas y gente dedicada y amante del séptimo arte, en la ciudad de Cusco.

Fue grata la sorpresa al ver que las cuatro salas destinadas a las exhibiciones estaban todas llenas de espectadores ávidos por encontrar nuevas emociones a través de lo que la pantalla les tenía reservado. Hay que recordar que, a diferencia de Arequipa, Cusco no tiene “Malls” con salas de cine convencionales, como las que tenemos acá (que lamentablemente ofrecen una cartelera limitada y orientada a gente que a la que no le gusta pensar, porque no está motivada a hacerlo).

Volviendo a CINESUYU, muestra organizada eficientemente por el Centro Guamán Poma de Ayala con el patrocinio de otras instituciones, me dejó una agradable sensación respecto al resultado del trabajo realizado en conjunto por el bien común: mostrar cine nacional en la ciudad con mayor influencia extranjera en el Perú, y hacerlo con una estupenda selección de películas, varias de las cuales tuvieron a sus directores intercambiando experiencias luego de la proyección.

La muestra fue dedicada a la mujer en el cine. Estuvieron las talentosas Delfina Paredes, primera actriz nacional; las cineastas Judith Vélez y Marianne Eyde, entre sus pares varones, reivindicando la presencia femenina en un ámbito como otros tantos, en los que los hombres aún creen tener ¿o tienen? la primacía.

Para 2013, el Ministerio de Cultura a través de su Dirección Regional, anunció que asumirá esta actividad con la promesa de descentralizarla hacia otras provincias del Cusco. Eso me dejó pensando. Arequipa también debería tener su Festival de Cine y no solo eso, una Bienal de Artes Visuales, una Feria del Libro con actividad continua a lo largo del año y tantas otras propuestas que podrían explotar lo mejor que produce la ciudad para que lo disfrutemos sus habitantes, y para que en ese proceso crezcamos y aprendamos a desarrollar un pensamiento crítico que evite tanta estupidez.

Ahora que Julia Barreda asumió la Dirección de Cultura, a quien le deseo lo mejor en el cargo, imagino que ya viene preparando y priorizando una serie de propuestas que nos unan a través del arte y la cultura, para hacernos mejores ciudadanos, más responsables, menos adormecidos y más creativos.

De Cinesuyu, también me queda el coraje de Marianne Eyde a través de una de sus películas: LA VIDA ES UNA SOLA. Es un largometraje que debería ser mostrado en colegios, universidades, en el Congreso de la República y en todas las instituciones públicas y privadas, tantas veces como sea necesario para RECORDAR y evitar la barbarie que se vivió en la época de Sendero.

Después de ver esa película, sé que Marianne Eyde es una mujer valiente, inteligente e íntegra, como esos seres humanos que necesitamos que se reproduzcan con más rapidez que la especie actualmente dominante.

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