De malos aires a buenos aires

Ecopolis Avatar

Polución Atmosférica en Arequipa

Uno de los componentes ambientales de primer orden es, sin duda el aire. Podemos prescindir de alimento sólido hasta 3 semanas, sin beber agua hasta 3 días; pero sin aire no pasamos de 3 minutos. De allí la importancia de velar por la calidad del aire respirable en los lugares habitados, sean estos públicos o privados, al aire libre o bajo techo. Según informes de la OMS, sólo en América Latina y el Caribe, más de 100 millones de personas se encuentran expuestas a niveles de polución del aire que exceden los límites tolerables. Curiosamente, a pesar que la mayoría de ciudades identifican a la deficiente calidad del aire como uno de sus principales problemas ambientales, es muy poco lo que se conoce públicamente sobre el tema, especialmente en lo referido a las pérdidas económicas asociadas a los daños a la salud humana.

Lo que si se ha comprobado es que a menos tráfico, mayor calidad de aire urbano, hecho evidenciado en la reducción de niveles de polución cada vez que “gozamos” de una huelga o paralización general. Al respecto, son muchas las ciudades que ya han adoptado una política de “paralización motorizada voluntaria” a través de la implantación del famoso Car-Free Day o Día sin Auto, y que se cumple religiosamente cada 22 de setiembre, con el objeto de recordarnos que no tenemos porqué aceptar al automóvil como la única forma de vivir en el mundo moderno, al punto que cada vez son más quienes defienden la idea de hacer del “Día sin Auto” un modo de vida permanente y no una acción de un día.  Como es obvio, no cualquier ciudad podría darse el lujo de convertirse en una ciudad no-motorizada de la noche a la mañana y la nuestra está muy lejos de poder hacerlo.

Cómo dejar el auto en una ciudad que crece horizontalmente y que no ofrece una alternativa competente en materia de transporte público ni una infraestructura urbana para medios no motorizados?  No se debiera invertir ni un solo centavo en infraestructura que promueva el uso de vehículo privado, sin que esto signifique limitar, en algún modo, la plena libertad individual de acceder a un vehículo particular. La idea no es limitar la adquisición de un bien motorizado, pero si, incentivar a su uso racional; lo cual depende de la oferta de un sistema de transporte público de muy alta calidad.  La solución al problema del transporte urbano  como parte de una sólida política de mejoramiento sustancial de la calidad del aire urbano es el enfoque central, más que resolver la congestión por la congestión.

Es en ese amplio sentido que puede empezar a tener coherencia el ofrecimiento edil de contar con más áreas verdes, más vías arborizadas, más y mejor infraestructura vial, medios de transporte de última generación, uso de combustibles más limpios, sistemas de gestión de tráfico, sistemas de recolección, tratamiento y disposición final de residuos, plantas de tratamiento de aguas residuales, adecuamiento de chimeneas comerciales y planes de educación ambiental en colegios y universidades; pues todos estos proyectos conllevan, ineludiblemente,  a un mejoramiento sustancial de la calidad de aire que respiramos.

Finalmente, no se puede dejar de lamentar la ligereza con la que ciertas obras ediles se vienen ejecutando en la ciudad, propiciando, además de condiciones caóticas de tráfico, altos niveles de degradación ambiental de la calidad del aire.  Es importante que el costo de las obras deba incluir también el costo de sus externalidades. No es aceptable seguir pensando que, por citar dos, la mayor congestión de tráfico y la mayor contaminación ambiental generadas durante la ejecución de las obras, no tienen costo alguno.   Ello implica nuevas metodologías y estrategias de gestión de cuya aplicación podamos evidenciar una gestión edil moderna y de alta tecnología.  Por lo pronto Arequipa es una ciudad con muy malos aires, no sabiendo cuando tendremos, acaso alguna vez, buenos aires.

Deja una respuesta

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE