¡Envidiosa yo!

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Teatro Romano de Medellín

Siento, con cierto pesar, que mis más recientes comentarios públicos incluyen la palabra envidia.  De la sana (aunque dicen que de ese tipo no existe).  Debe ser porque entre mis intereses encuentro temas y situaciones que me hacen anhelar con mucha vehemencia vivir en una ciudad con otro tipo de autoridades, porque las que tenemos acá son realmente atrocidades[1].

Tuve la oportunidad de atender la presentación La estrategia metodológica para la formulación del Plan Cultural de Medellín 2011 – 2020 que dio María del Rosario Escobar, secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín, durante el Encuentro Nacional de Cultura 2012, realizado en Lima, y quedé con cara de “yo también quiero”.  También quiero vivir en una ciudad que empodere a sus habitantes por la vía cultural.  Quiero habitar en una urbe en la que se inicie un proceso de apropiación social del patrimonio para que cada quien lo valore y lo disfrutemos en conjunto.  Anhelo pasar mis días en un espacio en el que se genere pensamiento crítico y se reconceptualice “lo público”, ese espacio que, por derecho, deberíamos gozar todos.

Como en Brasil (a propósito de “Con la boca abierta”, mi anterior artículo en El Búho), la transformación de Medellín, en Colombia, no se ha dado gracias a la intervención de Hechizada.  María del Rosario Escobar enfocó su exposición en torno a ideas y conceptos-clave que destierran por completo cualquier acto de magia:

  • La visión de una ciudad nace de un proceso reflexivo que necesariamente debe vincular a la ciudadanía como actor principal dentro de la construcción de un Plan de Desarrollo Urbano Social.
  • El pasado importa.  Todos los antecedentes son necesarios para construir las bases de una ciudad con visión de futuro.  No se trata de tirar a la basura lo que hicieron fulanito o menganito porque simplemente no nos caen bien.
  • Debemos ser flexibles.  En pleno siglo XXI cualquier PLAN DE DESARROLLO tiene que ser permeable a los cambios y necesidades de los habitantes pero claro respecto a su horizonte: qué tenemos, qué queremos, cómo lo hacemos.
  • Tenemos que establecer vínculos participativos y para ello debemos organizarnos como sociedad para que cada uno de los segmentos esté representado.  Si no, seguiremos padeciendo de la prepotencia del más fuerte (y casi siempre, del más cretino).
  • Dejemos de pensar que lo sabemos todo.  Hay muchos y muy buenos consultores a nivel internacional como para seguir cometiendo los mega-pecados denominados Palacio Metropolitano y Tingo. 
  • No demos sombreros a los acéfalos (esta es mi interpretación de varios de los fragmentos de su charla).  Este punto no necesita explicación.

Para los interesados, busquen en el  Internet el Plan de Desarrollo Cultural de Medellín.  En serio, me dio mucha envidia.  Y la reforcé cuando leí que María del Rosario declaró que cada vez se siente más enamorada de su ciudad.



[1]Atrocidad, entendido como disparate grave.

Una respuesta a “¡Envidiosa yo!”

  1. Avatar MIguel dice:

    Me gusto eso de «no demos sombreros a los acefalos»… ja, ja.
    Gracias por la columna.

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