Arremetida

Columnas La columna Mabel Cáceres Calderón

Otra vez, y ante la ingenuidad o estulticia de muchos periodistas y ciudadanos, los enemigos de la Verdad y la Justicia, cargan las tintas contra el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación acerca de la época en que, gracias a sucesivos gobiernos corruptos e inútiles, el terror se impuso en el Perú.

Se comprende que el fujimorismo -que se atribuyó falsamente el supuesto triunfo contra la horda de asesinos llamada Sendero Luminoso- haya adoptado como su modus operandi político, la mentira machacona y cínica, la repetición ad infinitum de las falacias que tratan de justificar o disfrazar un régimen concebido únicamente para saquear al estado. Sólo hay que escuchar a una pared con forma de Martha Chávez o a un rocón con forma de Luisa María Cuculiza, para confirmarlo; pero lo que no tiene perdón es que otros colectivos políticos, e incluso periodistas, que se califican de democráticos, hagan eco de ese discurso perverso y dirigido a favorecer sus intereses.

Salomón Lerner Febres (no es el que fue presidente del Consejo de Ministros), quien fuera presidente de la Comisión de la Verdad, un hombre inteligente, sensible y que, en general, está muy por encima de estos azarosos trajines de la política doméstica, ha hecho una defensa firme, resuelta y valiente del trabajo que hizo la comisión que presidió. Aunque hay lógicas y evidentes diferencias, en general, esas personas que se compraron un pleito ajeno por el que son insultados hasta ahora, sin haber obtenido beneficio alguno, además de la tranquilidad de sus conciencias, son más de lo que el Perú actual se merece.

Si en algún momento, el gobierno, o una mayoría de ciudadanos –respaldando por ejemplo a la fuerza política que hizo tanto o más daño al país que Sendero robando a manos llenas y corrompiendo todas nuestras instituciones- acaba respaldando esa filosofía hipócrita y reñida con cualquier moral elemental, que tratan de disfrazar atacando la único rescatable que ha hecho el país en relación a esa época; se habrá confirmado que este país no se mereció ese sacrificio y el valor de esas personas.

En ese momento, muchos ciudadanos, que no necesariamente están en los medios fujimoristas machacando maldades para disfrazar su podredumbre, habremos sido defraudados en nuestra calidad de peruanos, que aspiran a un país decente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE