Pedro Escribano, el hombre que nació del garabato, inaugura la IV Feria Internacional del Libro en Arequipa.

Cultural Destacados

 

A inicios de celebrarse la fiesta de la primavera y como parte de la inauguración de la IV Feria Internacional del Libro en Arequipa, el Premio Poeta Joven San Marcos 1982, periodista  y editor cultural del diario La República, Pedro Escribano llegó a nuestra ciudad para presentar la reedición de su poemario Manuscrito del viento bajo el sello Tribal de Perú Tambo Editores.

Escribano, quien además ha publicado el libro de anécdotas Rostros de Memoria, Visiones y versiones sobre escritores peruanos (2009) se animó a reeditar su libro después de 30 años.

La reedición del texto es una magnífica compilación de su producción poética que contiene dos poemas inéditos e incluye fotografías, testimonios, artículos de crítica, y dibujos de Juan Carlos Zeballos.

___ ___ ___

Manuscrito del viento no solo le ha valido el mencionado premio sino el camino misterioso que confiere la poesía. El poema Signo que abre el libro -y el que mejor encierra la sustancia de lo rural y lo urbano- nos revela la voz de un hombre oculto: Este hombre nació de un garabato,/ de su tinta subversiva/ escrita en las paredes, una voz que no se inmuta al ruido de lo citadino y por tanto no es ajeno a la fauna de la urbe, aquel que Conoce La Parada, polleras y sexos ambulantes;/aromas de miserias y comidas provincianas/ y en el que se inyecta la nostalgia de haber perdido lo desconocido.

En Historia de una muchacha, la metáfora de ciudad se plantea a través de la presencia de la amada y es con esta figura que la búsqueda de lo provinciano se hace incontrastable y hasta frustrante con el tiempo: Entonces eras una muchacha de mis momentos/…y yo amaba tu forma de cajas superpuestas/ tu aliento de pueblo joven y mujer trasnochada…/y yo corría como un río desbordando tu hermosura/ buscando en tus muslos dinamita…

Sin embargo, es con Santiago y Homenaje a un pueblo del Sur que la historia del campo -especialmente la de Acarí- contrasta lo violencia de la ciudad, el movimiento y el precio de ser forastero de la ley.

En la segunda parte del texto, el poema Rastros de culebras reafirma y perenniza la existencia del tiempo y la historia: El polvo intenta ser un manuscrito, / una carta de amor para la historia de este pueblo…La vida, muerta, blanca, tirada como una pampa. Asimismo, la mirada de Escribano no escatima el dolor y la miseria de la tierra. Incluso ante la presencia del amor, la naturaleza se muestra parca y transitoria con los hombres.

De otro lado, si el campo, la ciudad y el tiempo han sido los elementos que hasta ahora confieren parte de una historia, Crónicas de Cantalicio resume el personaje idóneo de Acarí. En Aguamor, el hombre no solo es el conductor del campo, sino el campesino que le canta al amor y la muerte y por medio de él aflora el lenguaje de la poesía: Cantalicio con su piel de lagarto canta en el agua/ ochenta años y aún… El río lleva dos cuerpos brillantes/ Cantalicio se ha muerto de amor/ Lucinda no supo nadar.

La migración de lo costeño aborda las pampas, los chaucatos y golondrinas, es decir, Acarí es la fiesta hecha palabra y el pueblo, el rostro de un muchacho curioso y que a diferencia del pueblo más grande (Lima) -y del cual Escribano señala irónicamente- Lima no es una golondrina entre los dientes.

Pero vale decir que Escribano no solo es el poeta de una historia que aun no comienza, sino es el constructor de la arena, donde ni Acarí, ni Cantalicio son los protagonistas de los versos sino es la poesía misma la que atraviesa los huesos del tiempo y se circunscribe en lo desconocido. (Por Giuliana Catari).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE