Los pararrayos de Rodolfo Hinostroza

Cultural

A puertas de finalizar la IV Feria Internacional del libro, el gran poeta Rodolfo Hinostroza llegó el martes 2 de octubre a nuestra ciudad para presentar su libro de crónicas Pararrayos de Dios con el sello Tribal de Perú Tambo Editores.  

Hinostroza, escritor polifacético, destaca por su incursión en varios géneros literarios así como en el ensayo de la cocina peruana. Asimismo ha ganado el Premio Maldoror de Poesía (Barcelona, 1972) por su libro Contra natura y el Premio Juan Rulfo de cuento por “El Benefactor” (París, 1987).

 

Pararrayos de Dios no es solo un conjunto de crónicas, la mayoría publicadas en la revista Caretas durante los años 2009-2010, sino es un ejemplo de discurso que pocos peruanos se atreven a explotar,  y es una muestra de las relaciones de amistad, admiración y fraternidad entre el autor y los poetas peruanos del siglo XX (entre ellos Eleodoro Vargas, Guillermo Cúneo, Javier Heraud, Paco Bendezú, José María Arguedas, Blanca Varela, Emilio Westphalen, Luis Hernández, José Watanabe), incluida nuestra compositora Chabuca Granda.

Como señala el crítico Julio Ortega, el autor no solo aprovecha para contar su propia vida, es decir, cuenta la  historia de su iniciación poética en la Lima de los años 60 así como también da cuenta  del trasluz de 2 o 3 generaciones de poetas peruanos. 

En la trayectoria del libro, Hinostroza menciona la vena artística de sus padres Octavio Hinostroza y Gloria Clausen, de Demetrio Quiróz Malca y por qué no la voz de Vargas Vicuña, el equivalente a Juan Rulfo por sus inflexiones medios quechuas. Sin embargo,  la estrechez por el poeta y libretista Juan Gonzalo Rose no se deja ocultar, al considerarlo amigo aventurero, irónico y famoso por las frasecillas oportunas que solía decir.

De otro lado, el vate peruano no escatima en señalar las simpatías por algunas celebridades como César Calvo, Heraud, Tello; como amigos de juventud y narra las vicisitudes durante su viaje a Cuba como becado; Chabuca Granda, la flor de Lima no es una excepción y también reconoce el gusto de Scorza y Eielson por lo exquisito y excéntrico, entre otros.

Es así que la función del texto recae no solo en conocer el lado biográfico de los poetas peruanos del siglo XX sino que a través de ellos se transmiten sus versos. Sin duda, un libro imperdible para comprender la complejidad, riqueza y  universalidad de la expresión poética en el mundo y del cual Hinostroza hace gala del género. (Por Giuliana Catari)

 

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