Nagasaki

La Revista Avatar

Cristóforo vio el brillo chispeante en el acero del samurai y pensó en los fieros guerreros de túnicas voladoras. Pero se trataba de un joven disfrazado que daba la bienvenida a los viajeros. Sonreía amablemente como deslegitimando la helada mirada oriental.

Yenes, ¿dónde conseguirlos?, pensó. Unas señoras sentadas en una oficina de atención al turista le indicaron dónde cambiar. También le repartieron un mapa con los recorridos del tranvía. Pensé que en Japón las caras eran inescrutables, se dijo.

Al andar por el malecón de la bahía Nagasaki le pareció un precioso lugar de vacaciones. Había muchos veleros anclados en la orilla y un paseo con jardines a lo largo del contorno por donde la gente local se distraía. La gran cantidad de recién llegados quiere visitar primero el Parque de la paz. Un muchacho circunspecto que andaba parado en la vereda con unos folletos en la mano iba a abordar a Cristóforo…


Lea el artículo completo en la edición impresa o descargue la versión digital:
[purchase_link id=»46824″ style=»» color=»» text=»Comprar con Paypal»]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE