Se trata de obedecer a nuestras propias reglas

desde mArte Avatar


Tras varios días de interesantes experiencias en diversos planos, que pretendo comentar aquí, reafirmo mi convencimiento de que vivir creativamente implica conservar un núcleo de “juego” intacto, no sometido a lo establecido por los demás.

Es resistirse a la invasión de la rutina para defender al niño que todos llevamos dentro. Es tener el coraje y la voluntad de despojarnos del miedo para defender nuestras ideas y convicciones, respetando a los demás.

La filmación de ENCADENADOS, el tercer largometraje del cineasta Miguel Barreda Delgado que, por fortuna compartida, es mi esposo, me regala importantes encuentros de los que saco significado, como la oportunidad de acercarme a la actriz Norma Martínez, de quien puedo decir, parafraseando a Richard Bach en Juan Salvador Gaviota –aunque les suene cursi a algunos- que obedece a sus propias reglas porque se sabe en lo cierto; que cosecha un especial placer en hacer algo bien; que adivina algo más que lo que sus ojos ven; que, seguramente, prefiere volar a comprar y comer.

Fue importante asistir a dos de las tres jornadas-taller que ofreció a actrices y actores locales en Artescénica. Decidida a compartir lo que mejor sabe hacer, me encantó que nos ubicara respecto al sentido del vocablo a c t u a r, que para muchos, infelizmente, es la asunción exagerada de un personaje.

Actuar es desarrollar una acción de la manera más sincera posible, deduje de todo lo que dijo Norma. Es asumir un personaje sin pre-concepciones ni pretensiones. Es tratar de liberarse de todo tipo de influencias. Es crear sobre el escenario a alguien irrepetible, aunque haya sido mil veces interpretado. Es ser fiel a uno mismo, sin que esto signifique atentar contra el Director.

Eso me llevó más allá para relacionar otras dos experiencias, esta vez dentro de las artes visuales, de las que salí esperanzada en el sentido de seguir creyendo en las posibilidades de sus ejecutores.

Nereida Apaza y Raúl Chuquimia, en el Centro Cultural Chaves de la Rosa, con PERSONA, una muestra bipersonal que refleja el espíritu de ambos artistas y esa constante búsqueda interior que los salvaguarda de caer en el juego de muchos, el de parecer antes de ser, lo que les negaría, para mí, la posibilidad de desarrollo persona.l. Auguro bonito futuro en tanto Nereida y Raúl, juntos o separados, se mantengan fieles a sí mismos.

Y si de augurar se trata (imagínenme sentada frente a mi bolita de cristal), presiento que Milko Torres va por buen camino en sus emprendimientos curatoriales, aunque estemos asistiendo a un proceso de aprendizaje (ojalá sea contínuo). Outside, Salón de Arte Contemporáneo e Independiente, en la Alianza Francesa reúne las obras de Augusto Carrasco, Wilder Espinoza, Sebastián Gómez, Javier Mamani, Armando Mamani, José Manuel Torres, Javier Spelucin, Guido Núñez, José Luis Paredes, Jhonathan Quezada, Sandra Santander, Omar Suri, Alfonso Tejada, Gabriela Vargas, Patricio García Velarde y Jimmy Villalobos.

Algunas de las obras de OUTSIDE ya fueron expuestas, como en el caso de Jhonathan Quezada, puntual, directo e inteligente, con el nido de balas (cuyo título original no registré). Otras, unas más que otras, resultan novedosas y proponen una lectura interesante de nuestro tiempo, pasado cercano y presente reciente (como si el presente no fuera uno solamente).

Traten de verlas con ojos de niño.

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