A propósito de la CADE 2012

desde mArte Avatar

 

En la anterior Conferencia Anual de Empresarios –CADE- desarrollada en Arequipa, en 2009, si mal no recuerdo, los centros culturales binacionales hicimos entrega de una carta a los organizadores, solicitándoles mayor atención a las áreas de educación y cultura (me incluyo porque participé directamente de la iniciativa cuando “tenía la facultad de hablar” en mi actual centro de trabajo).

Nuestra idea partió de la evidente necesidad de establecer una relación más cercana entre empresarios y gestores o hacedores culturales para desterrar la nociva idea de que la cultura no es prioridad en las estrategias de desarrollo de cualquier país.  Los que firmamos el documento, reclamábamos una mirada distinta a las posibilidades que las industrias culturales pueden generar dentro de la comunidad donde se establecen.

Y por industrias no solamente me refiero a los mega eventos en los que muchos están pensando.  No solo escribo sobre la “importación” de shows de cantantes, bailarines, circos, espectáculos teatrales, muestras de artes visuales, etc.  A lo que me refiero, principalmente, es a la generación de emprendimientos culturales a cargo de hacedores locales y al consumo de los mismos de parte de la población.

Es frustrante que en una ciudad como Arequipa, los artistas no puedan vivir de su propia profesión.  ¿Algún censo, estudio o investigación de las muchas que circulan a nivel nacional y local, con índices de crecimiento, porcentajes de superación de los niveles de pobreza, consumo per cápita, y un largo etcétera, han medido el “consumo cultural” de la población, y por ende, el desarrollo intelectual de sus habitantes?

Veo que la programación de la CADE 2012, con el lema “Líderes empresariales compromiso con el Perú”, trae temas tan atractivos como “El Arte de las posibilidades” que, por si fuera poco, estará a cargo de Bejamin Zander, Director de la Orquesta Filarmónica de Boston, o persuasivos como  “El Perú que soñamos” (si existe ese Perú y si existe ese sueño común, porque yo tengo mis dudas).

Han pasado tres años para que Arequipa vuelva a ser sede de la CADE.  En esos tres años, lamento decirlo, no he percibido ninguna atención especial, ni iniciativa de parte del empresariado local orientada a PRODUCIR CULTURA.  No se trata de grandes, regulares o pequeños auspicios, que dan como propinas o complacientes regalos.  Se trata de sentarse a DISEÑAR una política cultural en la que tengan activa participación, porque si no, “el Perú que soñamos” va a quedar siempre en los brazos de Morfeo mientras nos seguimos regodeando por la construcción de centros comerciales y el número de gomas de mascar que consumen los adolescentes por día.

A ver si uno de los lectores comparte esta reflexión con los organizadores.

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