El fujindulto

Sobre el volcán

Antes de   opinar sobre Indulto Humanitario  habría  que aclarar que la palabra humanitario  no tiene  que ver  con valores religiosos o morales en este caso.  No se trata de religión  sino de Derecho. El indulto es un asunto jurídico, es decir un asunto ético político. Pero en un sistema democrático republicano,  “ético”  no alude a la  moral establecida, a la moral judeo cristiana, a la moral de la mayoría,  sino a los  valores modernos o democráticos  inspirados en la cultura clásica o greco romana. Y “político” quiere decir democrático.  Esos valores  constituyen la “ética moderna”:  libertad, dignidad, igualdad de derechos  forman el núcleo fundamental. En suma, “moral  tradicional” no es sinónimo de “ética moderna”.

El derecho moderno, democrático y republicano,  es por su origen histórico (surgió en crítica o contra el ancien regime)  y su carácter,  esencialmente autónomo. Eso significa que el sistema  jurídico peruano no se subordina ni depende de ningún ordenamiento normativo extra o meta jurídico (moral  o religioso por ejemplo). Por eso el derecho tiene su  propia ética, su propia política, su propia filosofía, su propia lógica,  sus propios principios, sus propias normas, sus propias fuentes, sus propias instituciones, etc.  ¿Alguien puede decir que no es autónomo y soberano sabiendo ésto?  Ser autónomo (y soberano) es su rasgo genealógico esencial.

“Humanitario”  quiere decir, para la ley,  que (cuando no se trata de delitos de lesa humanidad) el condenado puede ser indultado si sufre de una enfermedad terminal comprobada medicamente.  Dependiendo de  si se concibe la figura del indulto monárquica o republicanamente, ya que se trata de una figura  que tiene su origen en el orden político pre moderno, pre democrático o pre republicano  y  ha tenido que adaptarse al espíritu y a la forma democrático republicana…  o desaparecer. El derecho de gracia no debería estar en manos del presidente, en un país exageradamente presidencialista y con gobernantes poco brillantez, sino de una comisión ad hoc como la del padre Lanzziers, o la de Salomon Lerner (CVR) injustamente vapuleada por la derecha y el bajo nivel educativo, especialmente   los fujimoristas que lo apoyan  por conveniencia personal o por inconciencia, o por ambas.

Aunque no estuviera expreso, no hay ninguna razón para excluir del derecho a  la amnistía  a los perpetradores de  delitos de lesa humanidad  y no hacerlo con el indulto. Y el derecho se basa en la razón humana. Aun si no existieran esas normas internacionales, que si existen,  se debería rechazar la solicitud de indulto sino se prueba que se ha cumplido con la condición legal (o formal),  si  Fujimori no cumpliera, por ejemplo, con  firmar la solicitud de indulto y así reconocer tácitamente su responsabilidad por los crímenes por los que ha sido condenado por un tribunal intachable  (esto es, ética y políticamente). Y para tal efecto  las credenciales personales, profesionales y democráticas de  los médicos que hagan el informe del estado de salud del solicitante, tiene que ser impecables y de consenso. Todo depende ellos  (y no del esposo de Nadine).

Pero además, por su ejemplar  carga simbólica y su impacto social, se requiere del solicitante un sincero arrepentimiento y  una  sincera solicitud de perdón al  pueblo peruano que no sea por fax, ni pictóricamente, ni con alguna otra indirecta entre cómica y siniestra como las que acostumbra, sino directa y oralmente, como si fuera un verdadero caballero, es decir, sin meter la yuca (otro de sus deportes favoritos).    Lo que no debería ocurrir es concederse  el indulto por “razones políticas” , que es como se llama a las  calculadas conveniencias personales, o familiares, o partidarias del  gobernante de turno, porque entonces el derecho dejaría  de ser derecho  y se reduciría a  puro poder.  Y si se reduce a puro poder deja de ser derecho democrático y republicano, ya que éste se funda en la soberanía popular  y no en la de la familia Heredia-Humala y su entorno.  El derecho moderno  no solo es político sino ético, o no es derecho democrático.

El indulto es una costumbre política pre moderna  “el privilegio que pueden dar los más poderosos” (Esther Diaz). Lo que en una república democrática o moderna no puede significar  que el gobernante  puede tomar la decisión que le venga en  gana, como creen las mentes teocráticas o monárquico virreinales, que abundan entre nosotros. En el derecho moderno o democrático , es decir, civilizado, la arbitrariedad, el capricho, el antojo  son antijurídicos.  Una decisión tiene que ser legal, justa y consensual para ser legítima, para valer jurídicamente  (Nestor Pedro Saguez). Y en el caso del indulto no se da ninguna de las tres  condiciones: ni legal, ni justa, ni consensual.

Muchos paisanos  se olvidan  que existe la Constitución y que son sus valores los que hay que aplicar  y no la pena y la conmiseración cristiana que dicen sentir los fujimoristas  por la horripilante,  desgraciada y tristísima experiencia carcelaria del pobre Chinochet   (hasta ahora no le cambian las losetas del  jacuzzi, que él las quiere verde esmeralda y  ya las ha pedido hace dos días a los  burócratas de la Diroes y nada,  joder!)

Pero además, y aquí está lo principal, no hay que olvidar que se trata del peor delincuente, el más letal, el más dañino (por las largas  consecuencias político sociales, educativas y sicológicas de su nefasto período)  el más fríamente cínico, el más inescrupuloso, el más amoral,  el más mezquino y nauseabundo de  todo un siglo donde abundaron los sátrapas y caudillos. Es una  opinión personal o subjetiva obviamente.

En realidad los señores de la comisión de indultos no  tienen  mucho que pensar  para negar ese indulto,  que no lo ampara ninguna razón que se base en el derecho y  además seria una estupidez y  un  crimen político concederlo.  Simplemente no hay una sola razón valida  para indultar  si no cumple con ninguna de las condiciones, por lo menos con la enfermedad terminal y las malas condiciones carcelarias.  Pero  lo esencial es que no lo merece. Porque si él merece el indulto, entonces que se indulten a todos los presos.

El inevitable mensaje político que se daría  al ciudadano de a pie,  al indultar a un sujeto semejante  sin justificación mínima,  es  que en este país no importa un carajo lo que hagas;  si tienes el poder económico o político suficiente no te  pasará nada  nunca. Y así  entonces no tendremos que meter el dedo en algún punto peruano cualquiera  para que salga pus, porque la tendremos por todas partes.

Una respuesta a “El fujindulto”

  1. Ysaías dice:

    Excelente y real planteamiento legal, como alternativa para concienciar a los ciudadanos de a pie en nuestro país es necesario que hagamos cumplir las Leyes, especialmente la Ley Nº 30204 Ley de Entrega de Cargo y normas complementarias, que obligan a los “servidores públicos” sean políticos eventuales elegidos o funcionarios de confianza y de planta, cumplir con publicar en páginas web y medios de información masiva LAS ACTAS DE ENTREGA DE CARGO QUE DEBIERON HABER EXPUESTO EN ENERO DE 2015 Y QUE AHORA DEBEN PUBLICAR SU PRIMER SEMESTRE DE POLÍTICAS QUE VIENEN UTILIZANDO EN LA HACIENDA PÚBLICA.

    A modo de ejemplo en nuestra Región, Provincia y Distritos de Arequipa, con información oficial de Ley, consolidaríamos la educación básica social que requerimos todos los ciudadanos del Perú y tendríamos la capacidad y valor agregado de saber elegir a nuestros servidores públicos y evaluar conforme a normas a los funcionarios de confianza y planta.

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