Nombre falso, poética de la reescritura y la falsa referencia

Columna de letras Avatar

columna de letras 12

Nombre falso, Anagrama, Barcelona, 2002, 191 pp.

En esta novela corta Ricardo Piglia elabora una inquietante historia a partir de unos supuestos inéditos de Roberto Arlt. Nos adelantamos al decir supuestos. Pero no es la historia la que nos cautiva; sino la intriga, cuya elaboración está en base a datos reales y ficticios. De hecho el autor, Ricardo Piglia, con sus rasgos de la vida real se presta como personaje para su novela.

Piglia, personaje, está a la caza de los inéditos de Arlt. Un día se le presenta un anciano que conoció y asistió a Roberto Arlt hasta su inesperada muerte, trayéndole unos apuntes de una futura novela sobre un asesino enfermizo y genial que tramó un crimen perfecto. Esos mismos escritos hablan de la existencia de otra novela: Luba; la arquetípica historia rusa de la prostituta y el revolucionario. Kostia, un sujeto mundano, inescrupuloso, escritor frustrado y gran lector quien además fuera amigo cercano de Artlt, le vende el manuscrito de Luba. La narración (de la novela que estoy comentando, no las supuestas novelas que están dentro de la primera) adquiere una gran complejidad e interés al mismo tiempo cuando surgen pistas que siembran sospechas sobre la originalidad de Arlt. Porque es probable que Kostia le haya vendido el relato en cuestión solo para sacarle dinero al intelectual que buscaba homenajear al autor de los Siete locos; pues ya había sido publicado con anterioridad con el nombre de Kostia, pero también era probable que sea original de Arlt. Sobre el otro relato se forman sospechas similares entre su autoría y la de Leonidas Andreiev, el escritor ruso cuya vida, más de tragedias que de gloria, se parecía tanto a la de escritor argentino. El relato de Piglia está plagado de referencias bibliográficas fidedignas así como datos falsos tan bien disimulados que resulta prácticamente imposible determinar cuales son cuales. En otro plano Piglia busca parangonar esta situación con la originalidad de los escritores.

Esto se constituye en un recurso. ¿Un recurso para qué? Para que el lector avisado se devanee y se excite con este artilugio intelectual e imaginativo, jugando a develar las apariencias o datos falsos de la novela, hasta que, y esta es la coronación de la novela, a la única revelación que llegue sea que el develar, el descubrir las falsedades no importan, no son relevantes a la naturaleza de los significados que la literatura puede articular. Porque, sí, esta novela que se plantea como una novela policial sobre documentos extraviados de valor incalculable, termina siendo una novela sobre el arte de novelar. Pues sus alcances no concluyen en la revelación del misterio (procedimiento de la novela policial clásica), eso solo es la primera carta para plantear un procedimiento de escritura, una forma de literatura y consecuentemente de lectura del mundo. El de la reescritura. Lo cual en cierta forma es condición de toda la literatura. Ya el gran Lope de Vega decía al respecto: –¿cómo escribo?– Leyendo, / y lo que leo, imitando, / y lo imito, escribiendo, / y lo que escribo, borrando, / y lo borrado, escogiendo.

Una postulación cuya fuente es el viejo maestro de los escritores modernos: Borges. Piglia, al continuarla sostiene una tradición, la de la literatura argentina. En particular siguiendo el paradigma de dos relatos de Borges: Pierre Menard autor del Quijote y Tema del traidor y el héroe. Como en el cuento de Borges, Piglia inicia su relato anunciando los inéditos que son apuntes y enumerando todas las obras conocidas del autor en cuestión, confundiendo la rigurosidad científica con la verosimilitud literaria. Cada reescritura contiene una nueva lectura y no con el mundano propósito de sorprender al lector, como en el relato policial tradicional, sino con el propósito de que el lector reescriba el texto con su lectura. No se trata de imitar el estilo de Borges -esa intención está destinada a pecar de ingenua o soberbia- ni de plantear un nuevo estilo sino el de postular una nueva manera de leer literatura, y en eso sí hay continuidad a la obra de Borges, que es un punto elegido para continuar una concepción de la literatura argentina y con eso tan solo acentuar parte de la naturaleza de toda la literatura universal

También puedes ver

No se encontraron resultados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE