Rojinegros por la gloria

La Revista

29a

Quien esto escribe recuerda una mañana de domingo, a inicios del 90, cuando la tierra fofa de la cancha Roosevelt (ahora de pasto) en Alto Selva Alegre, brillaba y quemaba bajo los chimpunes destartalados del “Pato” Hilden Salas, quien con apenas 13 años corría tras las pelota como el mismo Satanás, llevando las medias chorreadas y la jeta en puchero.

Para quienes no entiendan de futbol o para quienes no conozcan al “Pato”, aquel momento era la garantía de lo que se convertiría en una gran carrera.

Por entonces, Hilden Salas jugaba en un pequeño equipo de A.S.A. llamado “Mexijo Junior”, cuyo entrenador era un temperamental zapatero al que todos decían “Josh”. ¿Por qué mencionarlo?, ¿para qué el recuerdo? Pues para no olvidar los inicios, para que el contraste con la actualidad no sea cualquier cebo de culebra, sino la justa evidencia de una verdadera proeza.

Con 30 años, Hilden Salas, el “Pato”, está a punto de jugar una Copa Sudamericana a la que se llegó, según explica, sin temor, pues, “si uno entra con miedo a la cancha no debería estar jugando al futbol”….


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