A comienzos de año NO HAY SINERGIA

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año nuevo

El inicio del año me motiva a relacionar la coyuntura con la palabra “programación”. Acabo de volver a la Dirección de Cultura de una institución local con filiales en otras ciudades y encontré a mis colegas alborotados con eso que se llama planificación de actividades, presupuestos, cronogramas y metas que, supongo, empezaron a armar en el último trimestre del año pasado, vigilantes siempre de la Visión y Misión que proclaman. No somos los únicos, imagino que los otros centros culturales hacen lo mismo, o lo debieron hacer. Tampoco tendrían que haber evadido la tarea las municipalidades ni el gobierno regional.

Es ahora que recuerdo y trato de aplicar las puntuales enseñanzas de Michael Kaiser, Presidente del Kennedy Center para las Artes Escénicas –KC-, cuando nos pedía ser muy objetivos respecto a lo que la organización era y lo que quería ser, para que todo lo que no entrara en ese “concepto” saliera sin consumir tiempo ni recursos. Así de simple. Recuerdo también cómo recalcaba la importancia de la coordinación e interacción intra e interinsitucional, para que todas las áreas dentro de la compleja organización del KC estuvieran enteradas de sus particulares funciones y se apoyaran consciente y decididamente para lograr el objetivo general. Lo mismo con las otras instituciones culturales de su área de influencia (Washington DC y alrededores), a fin de armar una oferta cultural integral, que posibilitara el entretenimiento y la formación de audiencias cada vez más preparadas y exigentes.

Con dos años de paro laboral (por razones que no vale la pena mencionar en este artículo), descubro que la ciudad, en materia cultural (y creo que en todas las materias) sigue caminando como perrito abandonado en la calle. Si la metáfora resulta hiriente, lo siento, pero sí percibo que Arequipa camina sin norte específico por la falta de la estrella que guíe el camino.

La estrella no es, en este caso, ningún cuerpo celeste identificable en el horizonte. Tendría que ser un núcleo integrado por profesionales y liderado por uno de ellos, que convoque, proponga, analice y ejecute la Política Cultural para la ciudad (si ambicionamos más, tendría que ser Política Cultural Regional), de la que se desprendan las obras de infraestructura, el acondicionamiento de espacios, el uso de los lugares públicos, la naturaleza de las actividades (un simple FODA nos daría la pauta) y el establecimiento de una programación constante y coherente que posicione a la ciudad como lo que tendría que ser, porque lo que es, desmerece totalmente sus características y posibilidades.

Después de dos años, insisto, advierto que la palabra sinergia no existe en el vocabulario intra ni inter institucional (me refiero a las instituciones en general, a ninguna en particular) a la hora de plantear una visión conjunta de lo que podríamos hacer en materia cultural. Hace años se formó ARTEQUIPA para realizar la Feria Internacional del Libro. Su existencia tendría que motivar más acciones en conjunto y proponer, por qué no, a la Municipalidad, al Gobierno Regional y hasta a la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa y gremios similares que tomen un poquito de su (al parecer) escaso tiempo para descubrir las inmensas posibilidades de desarrollo que tienen las industrias culturales, no solamente desde el plano económico a través de la generación de empleo, sino y sobre todo, neuronal. Hasta ahora no nos damos cuenta de que la cultura puede contribuir a la generación de una mejor calidad de neuronas y puede incrementar su posibilidad de multiplicación.

A comienzos de año, cuando el Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial deberían anunciar su programa de actividades culturales, incentivando a que las otras organizaciones públicas y privadas hagan lo mismo, hallo el mismo vacío en coordinación. Parece que no nos gusta trabajar en equipo, o que no somos capaces de hacerlo. ¡Parece también que somos especialistas en bajarnos estrellas porque odiamos que brillen! Parece que somos tan mediocres que no nos gusta aprender de los errores… los cometemos año tras año.

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