ÁNA DE LOS ÁNGELES, muestra fotográfica

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ana de los ángelesNostalgias del rodaje

La muestra fotográfica “Ana de los Ángeles”, montada en la sala de exposiciones de la Biblioteca Mario Vargas Llosa, me remitió a los ensayos de Susan Sontag reunidos en el libro “Sobre la fotografía”, cuando afirma que las fotografías pueden ser más memorables que las imágenes móviles, pues son fracciones de tiempo nítidas, que no fluyen. Dice también que las fotografías promueven la nostalgia activamente, que la fotografía es un arte elegíaco, un arte crepuscular, que casi todo lo que se fotografía está impregnado de patetismo.

El criterio aplicado por Frank Abugattás y Sandra Santander para reunir las fotos que reflejan instantes memorables del rodaje de la película Ana de los Angeles, dirigida por Miguel Barreda, coincide con esa visión de Sontag respecto a las cualidades del arte fotográfico. El, jefe de vestuario en la película y ella una de las actrices (Sor Veneno, en privado), demuestran “el ojo”, es decir, la capacidad y sensibilidad necesarias para construir un discurso esencialmente narrativo y evocativo de lo que fue una aventura cinematográfica a más de 2, 350 m.s.m., en la que destacan los detalles de “reconstrucción de época”.

Algo especial tuvo el rodaje de Ana de los Ángeles para que la afición por la fotografía de muchos de los que estuvimos participando, parcial o íntegramente, de la filmación, despertara casi al mismo tiempo. Como bien expresó Barreda, nunca antes vio a tanta gente con cámaras de todo tipo, tratando de capturar el momento, la expresión, la luz, la tonalidad, los gestos y hasta la inercia de ciertas estructuras que, gracias a la magia del cine (de la dirección de arte y de fotografía), cobraban inusitada y curiosa belleza.

Tras visitar la muestra una vez más (antes estuvo montada en la Sala de Exhibiciones del Monasterio de Santa Catalina), estoy más que motivada a seguir explorando los secretos y placeres de la fotografía. Siento, como percibió Sontag, que hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Siento también la caricia de la nostalgia de esos momentos de rodaje, cuando comprobé el increíble poder del arte para transformar personas y objetos, para sacarlos de su contexto natural y convertirlos en algo totalmente distinto. No es que la fotografía transmita más o mejor que la imagen en movimiento, es, creo, la reflexión que despierta en el espectador, con el que comparte el instante congelado, que para el fotografiado y el fotógrafo es pasado, y para el espectador presente y hasta futuro.

Vayan y disfruten la muestra. Creo que se descubre el talento hasta ahora escondido de varios de los participantes. A mí, en particular, me gusta mucho la foto de Frank Abugattas, el retrato de perfil de Ana de los Ángeles, con ese velo blanco que provoca tocarlo, porque transmite la ética y la estética de toda la producción.

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